
El gasóleo se halla habitualmente en contacto con superficies metálicas.
Los metales provocan su degradación, iniciando la oxidación y favoreciendo reacciones en cadena que finalizan en productos insolubles, dando lugar a residuos y depósitos nocivos. Todo ello redunda en una reducción de las prestaciones del motor.
La solución a estos problemas radica en:
El desactivador de metales aisla las partículas metálicas, anula su reactividad y evita su intervención en las reacciones de oxidación del gasóleo, que podrían provocar la formación de macro-residuos. De esta forma el proceso de inyección se realiza de manera óptima, permitiendo mantener las prestaciones del vehículo durante más tiempo.

En los nuevos motores diésel el combustible está sometido a altas presiones y temperaturas y en estas condiciones pequeños factores pueden desencadenar una aceleración de procesos de envejecimiento tales como:
La solución a estos problemas no sólo es contar con un combustible libre de depósitos. Repsol va más allá e incorpora un estabilizante de diseño propio (Desactivador de Metales) mediante el cual se logra inhibir todo proceso de formación de depósitos ante la presencia de metales en el combustible, que podrían perjudicar el correcto funcionamiento del motor.
El sistema desactivador de metales trae importantes beneficios al motor, derivando en un correcto funcionamiento del mismo.
Para poder demostrar las ventajas que trae asociado la utilización del desactivador de metales, se realizaron algunos ensayos en laboratorio que confirman lo anteriormente explicado. Infórmese de cada uno de ellos a través de imágenes y videos: