¿De dónde viene esta iniciativa?
Esta iniciativa tiene su origen en la Directiva Europea de 2012/27/UE. En ella se establecen una serie de objetivos de eficiencia energética para contribuir a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Actualmente, la legislación ha establecido que el propósito es mejorar la eficiencia energética al 32,5%.
Otro de los requerimientos de la Unión Europea es la implantación de un Fondo Nacional para recaudar dinero que ayude a impulsar las actuaciones de Eficiencia Energética de los Estados miembros y así poder cumplir con el objetivo marcado por Bruselas.
En España, con el fin de lograr esta reducción de emisiones, se creó el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) en 2014, un fondo económico para implementar acciones de eficiencia energética.
Para poder recaudar el dinero necesario para el FNEE, entre otras cosas, se creó el Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética (SNOEE) y la figura de los Sujetos Obligados, es decir, las grandes empresas energéticas (comercializadoras de electricidad, gas, productos petrolíferos y gas licuado del petróleo). Estos se ven forzados a cumplir con unas obligaciones de ahorro, fijadas por el MITERD, basadas en las ventas del año anterior “n-2”.
Hasta el año 2022, esto consistía en el pago de un importe anual que los Sujetos Obligados debían realizar al FNEE. A partir de 2023, estos pueden elegir entre dos opciones:
- Cumplir con la contribución económica correspondiente.
- Aportar CAEs hasta un máximo marcado, que te especificaremos en el siguiente punto.
Este sistema de certificados, que se recoge en el Real Decreto 36/2023, del 24 de enero, lleva instaurado en muchos países europeos desde hace años, como es el caso de Italia o Francia, y lo conocen como “certificados blancos”.