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¿Consume más una oficina en verano o en invierno? Claves sobre el consumo de luz en una oficina

Consumo luz  oficina verano invierno

Si gestionas una oficina, seguramente te has preguntado alguna vez en qué época del año se dispara más la factura de la luz. La respuesta, aunque pueda parecer sorprendente, tiene una tendencia bastante clara en España: la mayoría de las oficinas consumen más electricidad en verano que en invierno.

Sin embargo, esta regla general no es universal, y depende en gran medida de cómo esté equipada tu oficina. En este artículo te explicamos qué factores influyen en el consumo estacional, en qué partidas se reparte realmente el gasto energético de un espacio de trabajo, y qué puedes hacer para reducir la factura durante todo el año.

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¿Cuándo se dispara el consumo de luz en una oficina?

Por norma general, el verano suele ser la estación en la que más electricidad consume una oficina en España. El motivo principal es el uso intensivo del aire acondicionado, un sistema que depende exclusivamente de electricidad y que trabaja a pleno rendimiento durante los meses de más calor.

Esto no significa que el invierno no tenga impacto en la factura, pero su efecto depende mucho del sistema de calefacción que utilice tu oficina. Si tu negocio depende de calefacción por gas o gasoil, el consumo eléctrico en invierno tiende a ser más moderado. Sin embargo, si tu oficina utiliza radiadores eléctricos o bombas de calor que funcionan con electricidad, el consumo invernal puede acercarse mucho al del verano, o incluso superarlo en los meses más fríos.

El impacto del verano: el aire acondicionado al máximo

El aire acondicionado es, con diferencia, el mayor responsable del aumento de consumo eléctrico en las oficinas durante el verano. Mantener una temperatura confortable en un espacio de trabajo con varios equipos informáticos encendidos, luces artificiales y, en muchos casos, ventanales expuestos al sol, requiere que los sistemas de climatización trabajen de forma casi constante durante toda la jornada laboral.

Además, a diferencia de un hogar, una oficina suele tener el aire acondicionado funcionando durante muchas horas seguidas (normalmente de 8 a 10 horas diarias), lo que multiplica su impacto en la factura mensual respecto al uso doméstico habitual.

El impacto del invierno: menos luz natural y uso de calefacción

En invierno, el principal factor que incrementa el consumo eléctrico no es tanto la calefacción (que en muchas oficinas depende de otras fuentes de energía), sino la reducción de las horas de luz natural. Los días son más cortos, lo que obliga a mantener la iluminación artificial encendida durante más tiempo, tanto al empezar la jornada como al terminarla. 

Si además la oficina utiliza sistemas de calefacción eléctricos (radiadores, bombas de calor o suelo radiante eléctrico), este consumo se suma al de la iluminación, pudiendo acercar el gasto invernal al nivel del verano en oficinas con instalaciones menos eficientes energéticamente.

¿En qué se reparte el gasto energético de una oficina durante todo el año?

Más allá de la estacionalidad, es importante entender en qué partidas se concentra realmente el consumo eléctrico de una oficina a lo largo del año, ya que esto ayuda a identificar dónde tiene más sentido aplicar medidas de ahorro.

Climatización (HVAC): el mayor responsable del consumo

Los sistemas de climatización (calefacción, ventilación y aire acondicionado, conocidos conjuntamente como HVAC) suelen representar la partida más importante del consumo eléctrico en una oficina, pudiendo llegar a suponer entre el 40 % y el 60 % del gasto total, especialmente en los meses de mayor demanda térmica (tanto en verano como en invierno).

Equipos informáticos, servidores y consumo fantasma

Ordenadores, monitores, impresoras y, en muchos casos, pequeños servidores locales, representan otra parte significativa del consumo, ya que funcionan durante toda la jornada laboral y, en muchos casos, permanecen en modo de espera fuera del horario de oficina.

Este último punto es importante: el llamado "consumo fantasma" (la electricidad que consumen los equipos en modo standby, cuando aparentemente están apagados) puede suponer una parte nada despreciable de la factura si no se gestiona correctamente, sobre todo en oficinas con muchos dispositivos conectados de forma permanente.

Iluminación de los espacios de trabajo

La iluminación es la tercera gran partida del consumo eléctrico de una oficina. Aunque su peso relativo suele ser menor que el de la climatización, su impacto varía mucho según el tipo de tecnología utilizada: una oficina con iluminación LED y sistemas de control inteligente puede consumir significativamente menos que una que todavía dependa de tecnologías más antiguas, como los fluorescentes tradicionales.

Si quieres profundizar en cómo se reparte exactamente el consumo eléctrico de tu negocio y detectar oportunidades de ahorro específicas, puedes consultar nuestra guía sobre el gasto de luz en una oficina.

3 consejos para reducir el consumo de luz de tu oficina en cualquier estación

Independientemente de si estamos en verano o en invierno, hay medidas que puedes aplicar de forma constante para mantener el consumo eléctrico de tu oficina bajo control.

Ajusta la temperatura de la climatización (RITE)

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece unas temperaturas de referencia para los espacios de trabajo: no menos de 26 °C en verano (con el aire acondicionado) y no más de 21 °C en invierno (con la calefacción).

Respetar estos márgenes no solo cumple con la normativa vigente, sino que además reduce de forma directa el consumo energético, ya que cada grado de diferencia respecto a la temperatura exterior incrementa notablemente el esfuerzo del sistema de climatización.

Apuesta por iluminación LED y sensores de movimiento

Sustituir la iluminación tradicional por tecnología LED puede reducir el consumo asociado a la iluminación hasta en un 80 %, dependiendo de la tecnología previa que se estuviera utilizando. Además, instalar sensores de movimiento en zonas de paso, salas de reuniones o baños permite que las luces se apaguen automáticamente cuando no hay presencia, evitando el gasto innecesario de mantenerlas encendidas todo el día.

Pequeñas acciones como estas no solo ayudan a reducir el consumo y la factura energética, sino que, cuando cumplen los requisitos establecidos, pueden generar Certificados de Ahorro Energético (CAEs), que permiten monetizar parte del ahorro conseguido y obtener un retorno económico adicional. Descubre cómo obtener CAEs con la sustitución de la iluminación por LED.

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Apaga los equipos al terminar la jornada

Aunque parece obvio, es una de las medidas más olvidadas: apagar completamente los ordenadores, monitores, impresoras y regletas de enchufes al final de la jornada (en lugar de dejarlos en modo de espera) puede suponer un ahorro notable a lo largo del año, especialmente si se aplica de forma sistemática en toda la plantilla.

Contar con regletas con interruptor facilita mucho este hábito, ya que permite cortar la corriente de varios dispositivos con un solo gesto.

¿Necesitas ayuda? Opta por una auditoría o asesoramiento energético

Si después de aplicar estas medidas básicas sientes que tu oficina sigue consumiendo más de lo esperado, o simplemente quieres tener una visión más precisa de en qué se está yendo realmente tu gasto energético, una auditoría energética puede ser la mejor inversión a medio plazo.

Este tipo de servicio, realizado por profesionales especializados, permite identificar de forma concreta qué equipos, instalaciones o hábitos están generando un consumo innecesario, y proponer medidas específicas y priorizadas según el potencial de ahorro de cada una. Para oficinas con instalaciones más complejas o consumos elevados, este análisis detallado suele marcar una diferencia notable frente a aplicar medidas genéricas sin datos concretos de respaldo.

Contrata las mejores tarifas de luz para empresas con Repsol

Más allá de optimizar tus hábitos de consumo, contar con la tarifa adecuada es otro factor clave para mantener controlada la factura eléctrica de tu oficina durante todo el año, tanto en los meses de mayor demanda como en los de consumo más moderado.

En Repsol contamos con soluciones adaptadas a las necesidades reales de cada negocio, para que puedas elegir la tarifa que mejor se ajuste al perfil de consumo de tu oficina, ya sea que dependa principalmente del aire acondicionado en verano o de sistemas de calefacción eléctrica en invierno. Descubre nuestras tarifas de luz para empresas y da el siguiente paso para optimizar el gasto energético de tu negocio.

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