Paso 2: Define tus metas con el estándar SBTi (Science-Based Targets)
Para que tus metas tengan credibilidad y estén alineadas con los objetivos climáticos globales, es recomendable utilizar estándares reconocidos como la iniciativa Science-Based Targets (SBTi). Este marco asegura que tus objetivos de reducción de emisiones son consistentes con el nivel de descarbonización necesario para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Tus metas deben cumplir ciertos requisitos:
- Incluir una reducción absoluta mínima del 4,2 % anual en emisiones de Alcance 1 y 2.
- Incorporar objetivos sobre el Alcance 3 si este representa más del 40 % de tu inventario total.
- Definir un objetivo net-zero para no más tarde de 2050, que cubra al menos el 95 % de las emisiones de Alcance 1 y 2 y el 90 % del Alcance 3.
Paso 3: Crea una hoja de ruta con acciones para lograrlos
Los objetivos cobran vida cuando se traducen en acciones concretas. Una hoja de ruta de descarbonización debe identificar, priorizar y secuenciar las medidas que permitirán alcanzar cada meta, siguiendo una jerarquía clara:
- Evitar emisiones: digitalización, optimización logística, cambios en el modelo de negocio.
- Reducir emisiones: eficiencia energética, optimización de procesos productivos.
- Sustituir fuentes contaminantes: transición a energías renovables y tecnologías limpias.
- Compensar las emisiones residuales: mecanismos verificados de absorción de carbono.
Puedes profundizar en cómo diseñar esta hoja de ruta en nuestra guía sobre el plan de descarbonización para empresas.
Paso 4: Comunica tu compromiso y haz seguimiento
La transparencia es fundamental. Comunica tus metas y tu progreso de forma periódica a tus grupos de interés (empleados, clientes, inversores y la sociedad en general).
Establece un sistema de monitorización para evaluar el cumplimiento de tu hoja de ruta, analizar los resultados y reportar tus avances de manera clara y honesta. Ajusta el plan si los resultados se desvían de las metas establecidas.