¿Y si le quiero dar otro uso?
Cambiar de casa no implica necesariamente vender la anterior. Puede que decidas conservarla y utilizarla para otra finalidad. En ese caso, es fundamental que notifiques el cambio de uso a tu aseguradora, ya que las condiciones y los riesgos de la vivienda cambian, lo que afecta directamente a la cobertura de tu póliza:
Poner la casa en alquiler
Si vas a alquilar la vivienda, el seguro de hogar convencional ya no será válido. Deberás contratar un seguro específico para arrendadores, que cubre eventualidades como el impago del alquiler o daños causados por el inquilino.
El inquilino, por su parte, deberá contratar un seguro para proteger sus propias pertenencias.
Convertirla en segunda residencia
Cuando una vivienda pasa a ser de uso ocasional, los riesgos cambian. Por ejemplo, al estar desocupada durante largos periodos, puede aumentar el riesgo de robo y de humedades o fugas que pasan desapercibidas Comunica este cambio a tu aseguradora para que adapten las coberturas y la prima a la nueva situación.
La vivienda se queda vacía
Si decides dejarla vacía durante meses, tienes que saber que una casa deshabitada está más expuesta a robos, ocupaciones o a que pequeños incidentes (como una fuga de agua) se conviertan en grandes problemas al no ser detectados a tiempo.
Es importante informar a la compañía de seguros si la casa va a permanecer vacía para asegurar que la póliza sigue siendo válida y ajustarla a las nuevas circunstancias.