¿Cómo funcionan las fotolineras?
El funcionamiento de una fotolinera se apoya en tres componentes que trabajan de forma integrada y coordinada para ofrecerte una carga limpia, eficiente y continua.
Captación de energía mediante paneles solares
El proceso comienza en los paneles solares fotovoltaicos instalados en la cubierta de la estación. Cuando la radiación solar incide sobre las células fotovoltaicas, se produce el llamado efecto fotovoltaico, la luz se convierte en electricidad de corriente continua (CC). Posteriormente, un inversor transforma esa corriente continua en corriente alterna (CA), que es la que utilizan los puntos de recarga para alimentar los vehículos conectados o almacenarse para su uso posterior.
La cantidad de energía generada depende de factores como la superficie de los paneles, su orientación, la inclinación y, por supuesto, las horas de sol disponibles.
¿Cómo cargan los coches de noche o en días nublados?
Gracias a los sistemas de almacenamiento de energía o baterías estacionarias. Durante las horas de mayor irradiación solar, los paneles generan más electricidad de la que se consume en ese momento. Ese excedente no se desperdicia, sino que se almacena en grandes baterías de alta capacidad instaladas en la propia estación.
Cuando llega la noche o un día con poca radiación solar, la fotolinera sigue suministrando electricidad procedente de la energía almacenada para seguir cargando vehículos sin interrupciones y sin depender de la red eléctrica.
Es el mismo principio que se aplica en el autoconsumo doméstico con placas solares y batería en casa.
Conexión de respaldo a la red eléctrica
Para garantizar que siempre haya suministro disponible, la mayoría de las fotolineras cuentan con una conexión de respaldo a la red eléctrica general. Así, si las baterías se agotan y la producción solar no es suficiente, la estación puede seguir cargando vehículos utilizando electricidad de la red convencional, asegurando en todo momento la continuidad del servicio.