Contáctanos
Te llamamos
El número de teléfono es obligatorio Tiene que introducir un número de teléfono correcto
Si completas este formulario, contactaremos contigo para hacerte llegar ofertas de luz, gas y soluciones energéticas.
Quiero recibir, además, ofertas de otros productos y servicios.
Es necesario que aceptes la política de protección de datos
o
Contáctanos
Contrataciones:
Contratación tarifas luz y gas (lunes a viernes: 9:00 a 21:00)
Atención al cliente:
900 118 866 Atención al Cliente luz y gas
Carrito vacío

Tu carrito está vacío

Visita la Tienda Online o, si guardaste algún producto, inicia sesión para verlo.

Visita nuestras novedades o, si guardaste algún producto, inicia sesión para verlo.

Visita la Tienda Online y descubre todos los productos que tenemos para ti.

Si no encuentras algún producto, utiliza el buscador o explora las distintas secciones.

Energía reactiva, activa, pasiva y aparente: conoce las diferencias 

Energía reactiva, activa, pasiva y aparente: qué son

Comprender los diferentes tipos de energía que llegan y se utilizan en nuestro hogar es fundamental para gestionar eficientemente el consumo eléctrico. Más allá de la energía que encienden nuestras luces, existen otras como la energía aparente, la activa, la reactiva y la pasiva. Cada una cumple una función específica y, en conjunto, ofrecen una visión completa de cómo fluye y se consume la electricidad en el día a día, afectando tanto al rendimiento de los aparatos como al importe final de la factura de la luz.

0:00

¿Qué es la energía reactiva?

La energía reactiva es una energía “inactiva” que se genera en circuitos eléctricos cuando interactúan con dispositivos que contienen bobinas o condensadores, como motores, transformadores o bombillas de bajo consumo. Este tipo de energía:

  • No realiza un trabajo útil directamente.
  • Es necesaria para el correcto funcionamiento de ciertos equipos.
  • Un exceso puede causar pérdidas en la red, sobrecalentamiento y aumentar la factura de la luz.

¿Qué es la energía activa?

La energía activa, también conocida como energía útil, es la que realmente realiza un trabajo y se transforma en otras formas de energía como luz, calor o movimiento. Es la energía que consumen todos tus electrodomésticos para funcionar, desde el televisor hasta el ordenador. 

Se mide en kilovatios-hora (kWh) y es la que ves reflejada directamente en el consumo de tu factura de electricidad.

¿Qué es la energía pasiva?

A diferencia de las anteriores, la energía pasiva no está directamente relacionada con la electricidad, sino con el aprovechamiento de los recursos naturales del entorno para reducir la necesidad de energía activa. 

El ejemplo más claro es la energía solar pasiva: utilizar la luz del sol que entra por una ventana para iluminar una estancia en lugar de encender una bombilla, o para calentarla y así reducir el uso de la calefacción. 

Es un pilar de la eficiencia energética y la sostenibilidad.

Hogar utilizando energía solar pasiva, activa, reactiva y aparente

¿Qué es la energía aparente? 

Este término se utiliza para describir la combinación de energía activa y reactiva en un circuito eléctrico

Esencialmente, es la suma de la activa y reactiva. Sin embargo, en el mundo de la electricidad dicha suma no se realiza de manera simple, sino mediante un cálculo vectorial que tiene en cuenta la fase entre la corriente y el voltaje. Se mide en kilovoltamperios reactivos (kVA) y es la capacidad total de energía que un sistema eléctrico puede suministrar. 

Para que lo tengas un poco más claro, podemos hacer una analogía con una jarra de cerveza: el líquido sería la energía activa, mientras que la espuma se correspondería con la energía reactiva. La unión de estos dos componentes forma el total de la cerveza (energía aparente). 

Principales diferencias entre la energía reactiva, activa, pasiva y aparente

Para aclarar las ideas, estas son las principales diferencias entre ellas:

  • Energía activa: es energía útil que se transforma en trabajo (luz, calor, movimiento) y que pagas directamente en tu factura.
  • Energía reactiva: es la energía que algunos aparatos necesitan para funcionar, pero no realiza un trabajo útil.
  • Energía pasiva: no es eléctrica; es el aprovechamiento de recursos naturales como la luz o el calor del sol para reducir el consumo de energía activa.
  • Energía aparente: es la suma de la energía activa y la reactiva, representando la demanda total de energía de una instalación.

Cómo afectan estas energías en la factura de la luz

En el ámbito doméstico, estos tipos de energía influyen de manera distinta en lo que pagas a final de mes:

  • Energía activa: es la protagonista de tu factura. A mayor consumo de kWh, mayor será el importe que pagar. Gestionarla eficientemente es clave para el ahorro.
  • Energía reactiva: aunque las penalizaciones por exceso de energía reactiva suelen aplicarse a empresas, un alto consumo en el hogar puede significar una menor eficiencia de tus aparatos, lo que indirectamente aumenta el consumo de energía activa y, por tanto, el coste.
  • Energía pasiva: es tu gran aliada para el ahorro. Aprovecharla correctamente (por ejemplo, subiendo persianas para que entre el sol) reduce la necesidad de usar calefacción o iluminación, disminuyendo directamente tu consumo de energía activa.
  • Energía aparente: no se factura directamente en los hogares, pero una buena gestión de la energía reactiva reduce la energía aparente total, lo que contribuye a una mayor eficiencia general de tu instalación eléctrica.

Conocer la función de cada tipo de energía te permite tomar decisiones más inteligentes sobre cómo y cuándo consumes electricidad. Optimizar el uso de la energía activa y aprovechar al máximo la energía pasiva no solo se traducirá en un ahorro visible en tu factura.  Además, elegir la tarifa de la luz más adecuada puede maximizar el ahorro y hacer que tu consumo sea más inteligente y sostenible. 

Tarifas energéticas para tu hogar