¿Cómo calcular el consumo de un suelo radiante eléctrico?
Para saber cuánto gasta realmente tu instalación necesitas combinar la potencia instalada por metro cuadrado y las horas de uso real al día.
El suelo radiante eléctrico funciona mediante una malla o cable calefactor que se instala bajo el pavimento y que se activa mediante un termostato, por lo que no está encendido de forma continua, sino que se enciende y apaga para mantener la temperatura de confort.
Consumo kw por metro cuadrado
La potencia instalada habitual en un suelo radiante eléctrico oscila entre 100 y 150 W por metro cuadrado (0,10 – 0,15 kW/m²). En viviendas con muy buen aislamiento se pueden instalar mallas de menor potencia (60-100 W/m²), mientras que en estancias frías o con peor aislamiento térmico se recurre a instalaciones de hasta 200 W/m² (0,20 kW/m²).
Sin embargo, el sistema no trabaja al 100 % de su potencia de forma continua. Una vez alcanzada la temperatura deseada, el termostato corta el suministro y solo se reactiva para mantener el calor. Por eso, el consumo eléctrico de suelo radiante real por hora suele reducirse a:
- Con buen aislamiento térmico: aproximadamente 0,06 kWh/m² por hora de uso.
- Con aislamiento deficiente: hasta 0,12 kWh/m² por hora de uso.
Consumo mensual estimado
Para hacernos una idea más real, veamos el ejemplo de una vivienda de 80 m² que utiliza suelo radiante eléctrico como sistema principal de calefacción, con un uso medio de 8 horas al día:
- Consumo diario: 80 m² x (0,06 – 0,12 kWh/m²) x 8 horas = entre 38,4 y 76,8 kWh al día.
- Consumo mensual: multiplicando por 30 días, obtenemos entre 1.152 y 2.304 kWh al mes.
- Coste mensual estimado: aplicando un precio medio de 0,15 €/kWh, la factura de calefacción de esta vivienda podría oscilar entre 160 € y 345 € al mes, dependiendo del aislamiento, la temperatura marcada en el termostato y las horas reales de funcionamiento.
Como se observa, la diferencia entre una vivienda bien aislada y otra con pérdidas térmicas importantes puede llegar a duplicar el gasto mensual, incluso manteniendo la misma superficie y el mismo número de horas de uso. Por eso, en viviendas de este tamaño (o mayores), es habitual que muchos usuarios opten por combinar el suelo radiante eléctrico con sistemas más eficientes, o valoren directamente alternativas como la aerotermia, que reduce notablemente el coste de climatizar una vivienda completa.