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¿Cuál es la temperatura ideal para la nevera y el congelador?

Temperatura ideal nevera

La nevera y el congelador son algunos de los electrodomésticos que más energía gastan en casa debido a que están encendidos las 24 h. Para poder optimizar su gasto, conocer la temperatura ideal a la que deben encontrarse para una conservación segura de los alimentos es clave. Debes saber que este rango puede variar en función de diferentes factores, como el clima o los alimentos almacenados. En general, la temperatura óptima de la nevera se sitúa entre 2 y 6 ºC, mientras que la del congelador está entre -16 ºC y -24 ºC.

A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber para gestionar la temperatura de tu frigorífico en cualquier situación.

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¿A qué temperatura tiene que estar la nevera?

La temperatura recomendada para la nevera debe estar comprendida entre 6 °C (mínimo de frío para un correcto funcionamiento) y 2 °C (máximo de frío para no congelar parte de los alimentos), se considera que una temperatura óptima sería de 4 °C. Sin embargo, esta temperatura ideal dependerá de la capacidad de la nevera. 

  • Cuanto más vacía esté, menos frío necesitará generar, por lo que podrás programar la temperatura más cerca de los 6 °C y así ahorrar energía. 
  • Si está muy llena, la nevera necesitará generar más frío para poder conservar todos los alimentos en buen estado, en este caso, ajústala hacia los 3-4 °C.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que por encima de 5 °C, la proliferación bacteriana se acelera considerablemente. Por debajo de 2 °C, los alimentos frescos (verduras, frutas, lácteos) además de congelarse parcialmente, pueden perder textura y propiedades nutricionales.

¿A qué temperatura tiene que estar el congelador?

En cuanto al congelador, se recomienda al menos una temperatura de -16 °C y un máximo de frío de -24 °C. Se considera que la media ideal estaría alrededor de los -18 °C, que deberían permitirte conservar todos los alimentos, sin consumir energía de más. A esta temperatura, la actividad microbiana se detiene por completo y los alimentos se conservan en óptimas condiciones durante meses.

En ocasiones, bajar el congelador por debajo de -20 °C no mejora la conservación de los alimentos, pero sí aumenta el consumo eléctrico de forma innecesaria. Mantenerlo en -18 °C es el punto más eficiente.

¿Cómo regular la temperatura de la nevera y del congelador?

La forma de ajustar la temperatura depende del tipo de termostato que lleve tu frigorífico. Los modelos actuales incorporan principalmente dos sistemas:

Regular temperatura nevera con termostato digital

Los frigoríficos con termostato digital cuentan con una pantalla en la que puedes introducir directamente los grados que deseas. El proceso es sencillo:

  1. Accede al panel de control (normalmente en la parte interior superior o en la puerta).
  2. Selecciona la zona que quieres ajustar: nevera o congelador.
  3. Introduce la temperatura deseada con las flechas o botones +/-.
  4. Confirma el cambio y espera unos minutos a que el electrodoméstico se estabilice.

Este tipo de termostato es el más preciso y el que más facilita ajustes estacionales.

Regular temperatura nevera termostato digital

Regular temperatura nevera con termostato manual

Los frigoríficos con termostato manual incorporan una rueda o dial con niveles del 1 al 5 (o del 1 al 7, según el modelo). Pero ¿qué número enfría más, el 1 o el 5? La respuesta es clara: 

  • El 5 es el nivel más frío (más intensidad de frío) 
  • El 1 es el nivel más cálido (menos frío).
regular temperatura recomendada nevera

¿Hay que cambiar la temperatura del frigorífico y del congelador según la época del año?

Sí, es recomendable ajustar la temperatura de tu nevera y tu congelador en función de la estación del año. La temperatura ambiente de la cocina afecta directamente al esfuerzo que debe realizar el motor para mantener el frío interior, y adaptar el termostato a cada época puede suponer un ahorro energético notable.

Ten en cuenta que los ajustes pueden variar según tu zona geográfica, ya que no es lo mismo un verano en Andalucía que en Asturias, ni un invierno en Murcia que en Burgos.

Temperatura de la nevera en verano

Durante la época más calurosa del año, la nevera necesitará generar más frío, sobre todo en los climas más cálidos y durante olas de calor, ahí puedes poner el termostato más alto, al nivel 3-4 será suficiente, que en grados será alrededor de 3 °C.

Temperatura del congelador en verano

En verano, el congelador debe mantenerse cerca de su límite más frío, en torno a los -20 °C, para contrarrestar el aumento de temperatura ambiente y evitar que los alimentos se vean afectados por las aperturas frecuentes de la puerta.

Si tu congelador tiene termostato manual, ajústalo al nivel 4 o 5 durante los meses más calurosos para asegurar que la temperatura interior no asciende por encima de -16 °C.

Temperatura de la nevera en invierno

En las épocas de más frío como los meses de invierno, no hará falta que esté tan fuerte y con el nivel 2 ya estaría bien para mantener una buena temperatura en la nevera que conserve los alimentos de forma correcta, es decir, en 5 o 6 °C para el digital.  

Temperatura del congelador en invierno

En invierno, el congelador puede funcionar correctamente en torno a los -16 °C, el límite inferior recomendado, sin necesidad de forzar más frío, lo que ayuda a reducir el consumo energético durante esta temporada.

¿Por qué es importante mantener la temperatura idónea en la nevera?

La nevera es uno de los electrodomésticos que mantenemos siempre conectado en nuestro hogar, para la conservación de los alimentos. La importancia de mantener la temperatura óptima de tu nevera y congelador es esencial para:

  • Mantener los alimentos de manera adecuada: para que no se pongan malos con una temperatura elevada o no se congelen si está la nevera demasiado fría.
  • El ahorro de energía en el hogar: esto nos permite una reducción de la huella de carbono de nuestra vivienda, para una mejor conservación del medio ambiente.
  • Coste menor en tu factura de la luz: este viene dado por un menor consumo de energía. En este punto, la tarifa de luz que tienes contratada también juega un papel importante, pues determinará cuál es el precio que pagas por cada kW consumido.

Consejos para ahorrar energía con tu frigorífico

Además de mantener la temperatura recomendada, existen otros hábitos que ayudan a reducir el consumo energético de la nevera y el congelador: 

  • No dejes la nevera abierta: actualmente, la mayoría de los frigoríficos cuentan con sensores que te avisan si te dejas la puerta abierta. Pero, aun así, es importante vigilar, ya que se escapará el frío y no se mantendrá la temperatura.
  • Ordena la nevera: cada cajón y apartado está pensado para almacenar una comida concreta. Es fundamental mantener ese orden, pues te ayudará a mantener los alimentos a la temperatura óptima y no tendrás que consumir más energía de la que necesitas.
  • Limpia y revisa los sellos y juntas de las puertas: los sellos desgastados o dañados pueden ocasionar fugas de aire, lo que provoca un mayor consumo de energía. Límpialos periódicamente para eliminar cualquier suciedad o residuo que pueda afectar su eficacia, y reemplázalos si es necesario.
  • Espera a que la comida se enfríe antes de guardarla: si está caliente, la nevera tendrá que hacer un gasto mayor para refrigerar la comida. Lo mejor es que la dejes a temperatura ambiente para que se enfríe y así no gastar más luz de la necesaria. Principalmente en las neveras que disponen del modo super freeze (de mayor consumo), que permite enfriar la comida en menos tiempo.
  • Descongela regularmente: el hielo acumulado actúa como un aislante, lo que dificulta la transferencia de frío y hace que el aparato consuma más energía. Descongélalo cuando el hielo alcance un grosor de aproximadamente 5 mm para mantener un buen rendimiento y reducir el consumo de energía.
  • Conservación de los alimentos: el recipiente donde pongas los alimentos también será importante. Es recomendable guardarlos en tuppers, si pueden ser de cristal mejor, o en bolsas térmicas.
  • Etiqueta energética: un punto que influirá directamente en el ahorro energético es la clasificación energética del electrodoméstico. Desde marzo de 2021, se ha modificado la nomenclatura, para que el usuario tenga más claro qué electrodomésticos son más eficientes, va de la A a la G, siendo la A la más eficiente.

Con estas recomendaciones y la temperatura ideal del frigorífico, no tendrás que preocuparte de gastar más energía con tu nevera. Además, si quieres estar 100% tranquilo y sin gastos imprevistos, en Repsol puedes contratar el Servicio de Asistente de Electrodomésticos junto a tu tarifa de la luz, que cubrirá cualquier tipo de reparación para tu nevera y otros electrodomésticos de tu hogar. 

Preguntas frecuentes

En los termostatos manuales, el nivel 5 es el que más enfría y el nivel 1 el que menos, es decir, la temperatura más alta. Muchas personas creen erróneamente que el 1 es el nivel más frío, pero es justo al contrario.

La temperatura más segura para conservar los alimentos en la nevera es 4 °C. Por debajo de 5 °C, la proliferación de bacterias se ralentiza significativamente. Por encima de ese umbral, especialmente entre 5 °C y 60 °C, los microorganismos se multiplican con rapidez y pueden arruinar los alimentos o causar intoxicaciones.

Sí, y de forma directa. Cuanto más llena esté la nevera, más frío necesita generar para mantener todos los alimentos a la temperatura correcta, por lo que conviene ajustar el termostato a un nivel más bajo (más frío). Por el contrario, si la nevera está casi vacía, con el nivel más suave es suficiente. 

En el congelador ocurre algo distinto, un congelador lleno mantiene mejor el frío, ya que los propios alimentos congelados actúan como "reserva de frío".

En términos generales, la temperatura de 4 °C en la nevera es adecuada para la mayoría de los alimentos. Sin embargo, algunos requieren condiciones específicas:

  • Carnes y pescados frescos: se conservan mejor en la zona más fría, entre 1 °C y 3 °C (normalmente el cajón inferior o el compartimento de cero grados).
  • Frutas y verduras: prefieren temperaturas algo más altas, entre 5 °C y 6 °C (cajón  para las verduras o zona superior).
  • Lácteos y huevos: se conservan bien a 4 °C, en los estantes centrales.
  • Bebidas, salsas y alimentos que no necesitan un frío estricto: la puerta (zona más cálida).

En el congelador todos los alimentos se conservan correctamente a -18 °C, independientemente del tipo.

La escarcha se forma cuando la humedad del aire que entra al abrir la puerta se congela en las paredes interiores del congelador. Una temperatura demasiado baja (por debajo de -20 °C) acelera este proceso. Además, si el termostato está mal ajustado y produce ciclos de frío y deshielo irregulares, la escarcha se acumula con más rapidez.

Para prevenirla:

  • Mantén el congelador a -18 °C.
  • Abre la puerta el mínimo tiempo posible.
  • Asegúrate de que los alimentos están bien sellados para reducir la humedad interior.
  • Si tu modelo no tiene tecnología No Frost, descongela en cuanto la capa de hielo supere los 3-5 mm.

Esta capa actúa como aislante, dificulta la transferencia de frío y aumenta el consumo energético, por lo que conviene descongelar regularmente para evitarlo.

En definitiva, mantener la nevera a 4 °C y el congelador a -18 °C, ajustando ligeramente estos valores según la temporada y la cantidad de alimentos, es la fórmula más eficaz para conservar tu comida en perfecto estado y reducir el consumo energético de tu hogar. Revisa periódicamente el termostato, cuida el mantenimiento de tu frigorífico y, si buscas ahorrar aún más, escoge una tarifa de la luz que se adapte a tus necesidades.

Tarifas eléctricas adaptadas a ti