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¿Cómo funciona un calentador de gas?

Cómo funciona un calentador de gas

El calentador de gas es uno de los sistemas de agua caliente sanitaria más utilizados en España. Este aparato calienta el agua de forma instantánea mediante la combustión del gas (butano o propano).

Cuando abres un grifo de agua caliente, el calentador detecta el flujo, enciende una llama que transfiere el calor al agua al pasar por un serpentín metálico y la envía directamente al punto de uso con la temperatura que hayas regulado, todo en cuestión de segundos. Sin depósito, sin esperas y sin derrochar energía, es uno de los sistemas de agua caliente sanitaria (ACS) más eficientes y económicos.

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¿Qué es y para qué sirve un calentador de gas?

El calentador de gas está diseñado para producir agua caliente sanitaria (ACS) en el momento en que la necesitas. A diferencia de un termo eléctrico, no almacena agua caliente en un depósito ni consume energía de forma continua para mantener la temperatura, solo trabaja en el momento exacto en que abres un grifo de agua caliente.

Su función principal es abastecer de agua caliente a los puntos de consumo del hogar como la ducha, el lavabo, la cocina o el lavavajillas. Son especialmente populares en viviendas que no disponen de caldera, en pisos pequeños o en segundas residencias donde se busca una solución eficiente y sencilla.

En cuanto a su funcionamiento, los calentadores de gas se dividen en dos tipos principales:

  • Calentadores atmosféricos: toman el aire necesario para la combustión del propio ambiente de la estancia donde están instalados. Requieren una buena ventilación del espacio.
  • Calentadores estancos: disponen de un circuito cerrado que toma el aire del exterior y expulsa los gases de combustión también.

¿Cómo encender y regular tu calentador de gas?

Saber cómo encender un calentador de gas y ajustar su temperatura correctamente garantiza tu comodidad al mismo tiempo que influye directamente en el consumo de gas y en la durabilidad del aparato.

Cómo encender un calentador de gas

El proceso es sencillo, pero varía ligeramente según el tipo de calentador que tengas en casa.

Los calentadores automáticos (los más habituales hoy en día) son los modelos más modernos y cómodos. No tienen llama piloto permanente y se encienden solos cuando abres el grifo:

  1. Comprueba que el suministro de gas esté abierto: si usas butano, verifica que la bombona tenga gas y que la válvula esté abierta; si es gas natural, asegúrate de que la llave de paso está en posición abierta.
  2. Verifica que el calentador está conectado a la red eléctrica y que el enchufe está bien insertado, ya que es la corriente la que activa el sistema de encendido automático.
  3. Verifica que el interruptor I/O del panel frontal esté en posición de encendido (I u ON).
  4. Abre el grifo de agua caliente: el calentador se encenderá automáticamente (escucharás el característico tic-tic-tic de la chispa).

Por su parte, los calentadores manuales con piloto son modelos más tradicionales que requieren encender una pequeña llama piloto permanente:

  1. Gira la perilla principal a la posición de piloto (icono de chispa o estrella).
  2. Presiona la perilla hacia adentro para permitir el paso de gas al piloto.
  3. Pulsa el encendedor piezoeléctrico (botón que hace clac) hasta que se encienda la llama piloto.
  4. Mantén la perilla presionada durante 10-15 segundos para que el termopar se caliente y fije la llama.
  5. Suelta la perilla y gírala a la posición de funcionamiento normal (icono de llama grande).

Si al intentar encender el calentador percibes olor a gas, no acciones ningún interruptor. Cierra la llave de paso del gas, ventila la estancia y contacta con tu proveedor.

Cómo regular la temperatura

Saber cómo regular un calentador de agua a gas es tan sencillo como ajustar el mando de temperatura que incorpora el aparato. La mayoría de los modelos disponen de una rueda o selector con valores entre 35 °C y 65 °C aproximadamente.

El método más eficiente para regular tu calentador:

  1. Abre el grifo de la ducha solo con el agua caliente (sin mezclar con fría).
  2. Ajusta las perillas del calentador hasta obtener exactamente la temperatura que deseas.
  3. A partir de ese momento, ya no necesitarás mezclar con agua fría al ducharte, lo que te permitirá ahorrar gas y evitar oscilaciones de temperatura molestas.

Algunas recomendaciones para regular la temperatura correctamente:

  • Temperatura mínima recomendada: no bajes de 60 °C si el calentador permanece mucho tiempo sin usarse, para evitar la proliferación de la bacteria Legionella.
  • Caudal y temperatura están relacionados: si reduces el caudal de agua (cierras un poco el grifo), el agua tarda más en pasar por el serpentín y sale más caliente. Si lo aumentas, sale con más fuerza, pero a menor temperatura. Ajusta ambos factores para encontrar el punto ideal.
  • Modelos con termostato digital: algunos calentadores modernos permiten programar la temperatura exacta desde un panel, ofreciendo mayor precisión y comodidad.

 

Funcionamiento de un calentador de gas

Componentes de tu calentador

Para entender bien cómo funciona un calentador de agua a gas, conviene conocer las piezas que lo forman y el papel que desempeña cada una.

Quemador

El quemador es el núcleo energético del calentador. Se trata de un conjunto de boquillas o inyectores distribuidos en una rejilla metálica por donde fluye el gas mezclado con el aire necesario para la combustión. Cuando el gas se mezcla con el oxígeno del aire y entra en contacto con la chispa del encendido, genera una llama controlada que es la fuente de calor del sistema. Su potencia, medida en kW, determina la cantidad de litros por minuto que el calentador es capaz de calentar.

Serpentín o intercambiador de calor

El serpentín es un tubo de cobre enrollado en espiral (a veces con aletas metálicas para aumentar la superficie de contacto) que rodea o envuelve el quemador. Por su interior circula continuamente el agua fría de la red. Al estar expuesta directamente al calor de las llamas, el agua absorbe la energía térmica de forma muy rápida y eficiente.

Este componente es el responsable de que el agua llegue caliente a tu grifo en tan solo unos segundos.

Válvula de gas y sistema de encendido

La válvula de gas es una llave de paso electrónica que regula el caudal de gas que llega al quemador y se abre o cierra de forma automática según la demanda.

El sistema de encendido, por su parte, puede ser:

  • Piezoeléctrico manual: requiere pulsar un botón para generar la chispa.
  • Electrónico automático: se activa solo al detectar flujo de agua, alimentado por pilas o por un pequeño hidrogenerador interno.

Los modelos más modernos incorporan encendido electrónico automático, lo que hace el uso mucho más cómodo y seguro.

Unidad de control y sensores

La unidad de control es el «cerebro» del calentador. Recibe las señales de todos los sensores y coordina la apertura de la válvula de gas, la generación de la chispa para el encendido de la llama y la modulación de la potencia en función de la demanda. Los principales sensores que integra son:

  • Sensor de flujo o membrana hidráulica: detecta cuando el agua empieza a circular y activa el sistema.
  • Termostato y sonda de temperatura: controla que el agua alcance la temperatura seleccionada. Monitorizan la temperatura del agua y de los gases de combustión, apagando el equipo si se detectan valores peligrosos.
  • Termopar o sensor de llama: corta el suministro de gas automáticamente si la llama se apaga de forma inesperada, evitando fugas.

Cómo calienta el agua paso a paso

El proceso completo, desde que abres el grifo hasta que recibes agua caliente, dura tan solo unos segundos. Así ocurre internamente:

1. Abrimos el grifo

Al girar el mando de agua caliente en la ducha, el lavabo o el fregadero, el agua de la red entra con presión en la tubería de entrada del calentador. Esto desencadena toda la secuencia de funcionamiento.

2. El sensor de flujo se activa

Al detectar el movimiento del agua, el sensor de flujo envía una señal a la unidad de control. Esta señal es la que pone en marcha todo el proceso. El calentador «entiende» que hay una demanda de agua caliente y actúa en consecuencia.

3. Se enciende la llama

La unidad de control abre la válvula de gas y activa el sistema de encendido. Se generan chispas continuas sobre el quemador y, a la vez, ordena a la electroválvula de gas que se abra para dejar pasar el combustible. El gas entra en contacto con las chispas y la llama se enciende.

El sensor de llama confirma la presencia de la llama y, si no la detecta, corta el gas de inmediato por seguridad.

4. Calentamiento instantáneo del agua

Con el quemador en pleno funcionamiento, el agua fría que recorre el serpentín de cobre está en contacto directo con las llamas. En ese trayecto de pocos segundos, el agua absorbe el calor y alcanza la temperatura que has configurado en el panel de control. El resultado es agua caliente lista para usar al instante.

5. Cierre del grifo

Cuando cierras el grifo, el flujo de agua se detiene. El sensor lo detecta de inmediato y la unidad de control cierra la válvula de gas, apagando la llama de forma automática. El calentador deja de consumir gas en el momento exacto en que ya no es necesario, quedando en standby hasta la próxima apertura.

¿Por qué un calentador de gas es la mejor opción para ti?

Si estás valorando qué sistema de agua caliente instalar en tu hogar, el calentador de gas presenta ventajas muy concretas frente a otras alternativas:

  • Calentamiento instantáneo: no necesitas esperar a que un depósito se caliente. El agua sale caliente en segundos.
  • Agua caliente ilimitada: al calentar el agua al paso y no depender de un depósito, nunca se agota.
  • Ahorro energético real: solo consume gas cuando usas el agua caliente. Sin acumulación, sin pérdidas de calor en reposo.
  • Menor coste de instalación: especialmente en el caso del butano, donde no se requiere obra ni instalación de tubería fija.
  • Tamaño compacto: al no necesitar un depósito, ocupa mucho menos espacio que un termo, lo que facilita su instalación en cocinas, baños o pasillos con poco espacio disponible.
  • Larga vida útil: con un mantenimiento adecuado (la normativa obliga a una revisión cada 5 años), un calentador de gas puede durar más de 15 años.
  • Independencia del suministro eléctrico: los modelos de encendido a pilas o piezoeléctrico funcionan, aunque haya un corte de luz.
  • Mayor ahorro en la factura: el precio del gas por kWh es significativamente inferior al de la electricidad, lo que se traduce en un coste mensual más reducido, especialmente en hogares con consumo medio o alto.
  • Compatibilidad: disponibles tanto para gas butano o propano como para gas natural, adaptándose a cualquier tipo de vivienda.

Descubre las diferencias del calentador con una caldera o un termo eléctrico.

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Preguntas frecuentes

La respuesta depende del tipo de calentador que tengas:

  • Un calentador instantáneo o de paso (el más habitual en los hogares españoles) no necesitas apagarlo. El aparato solo consume gas cuando abres el grifo, y en el resto del tiempo permanece en standby sin ningún consumo energético. Por lo tanto, no hay diferencia entre dejarlo encendido o apagarlo entre usos.
  • Un calentador de depósito con gas: si en tu hogar hay un consumo frecuente a lo largo del día, es más eficiente dejarlo en modo automático para evitar arranques de calentamiento completo desde cero. Si el consumo es muy puntual o vas a ausentarte de casa durante horas, apagarlo siempre supone un ahorro.

En cualquier caso, cuando salgas de vacaciones o pases varios días fuera de casa, lo más recomendable y seguro es apagarlo y cerrar la llave de paso del gas.

Un calentador de gas instantáneo calienta el agua en cuestión de segundos desde que abres el grifo (habitualmente entre 5 y 15 segundos). El tiempo exacto depende de la distancia entre el calentador y el punto de uso (el agua que estaba fría en la tubería tarda en llegar) y de la potencia del aparato.

Entender cómo funciona un calentador de gas te ayuda a sacarle el máximo partido, regularlo correctamente para ahorrar combustible y mantenerlo en las mejores condiciones durante años. Si estás pensando en instalar uno nuevo o renovar el que tienes, en Repsol te acompañamos en todo el proceso, desde elegir el modelo más adecuado hasta la instalación certificada en tu hogar.