Obligaciones del propietario
El arrendador tiene la responsabilidad legal de entregar y mantener la vivienda en un estado óptimo para ser habitada. En relación con el sistema de calefacción y agua caliente, sus obligaciones son muy claras.
Asumir las grandes reparaciones de la caldera o calentador
El propietario está legalmente obligado a reparar o sustituir la caldera cuando la avería afecta al funcionamiento básico del aparato y su causa es el desgaste natural o la antigüedad. Si un técnico certifica que la caldera no tiene reparación o ha llegado al final de su vida útil, el propietario deberá asumir íntegramente el coste de adquirir un nuevo equipo e instalarlo. No puede trasladar este gasto al inquilino ni utilizarlo como justificación para una subida de la renta.
Garantizar las condiciones de habitabilidad
Disponer de agua caliente sanitaria y calefacción en los meses fríos es un derecho básico del inquilino asociado a la habitabilidad. Por tanto, el propietario debe actuar con la mayor rapidez posible para solucionar cualquier avería mayor.
Si la caldera queda inutilizada y el propietario se niega a repararla en un plazo razonable, el inquilino puede instar la resolución del contrato o, en casos extremos, realizar las reparaciones por su cuenta y descontarlas de la renta, siempre siguiendo el procedimiento legal establecido.
En el caso particular de viviendas con calefacción central comunitaria, conviene tener en cuenta la normativa vigente. El Real Decreto 736/2020 obliga a instalar contadores o repartidores individuales de coste para que cada vecino pague según su consumo real. En este escenario, el inquilino asume el coste variable (su consumo medido), mientras que el propietario debe cubrir el coste fijo asociado al mantenimiento de la instalación central, así como cualquier derrama derivada de la adaptación del edificio a esta normativa.
Puedes conocer más sobre la normativa de calefacción central y cómo afecta al reparto de gastos entre propietario e inquilino.