La importancia de la impermeabilización posterior
Limpiar la capota del coche es solo la mitad del trabajo. Una vez que esté completamente seca, debes aplicar un impermeabilizante específico para el tipo de material.
Este tratamiento no es un paso opcional, ya que actúa en varios frentes a la vez para proteger el material a largo plazo:
Crea una barrera hidrofóbica que repele el agua de la lluvia y evita que empape las fibras de la lona.
Protege frente a los rayos UV, que son los principales responsables de la decoloración y el envejecimiento prematuro del material.
Dificulta la aparición de moho, ya que reduce la humedad retenida en el tejido.
Facilita las limpiezas futuras, ya que la suciedad no penetra en las fibras con la misma facilidad.
Para aplicarlo correctamente, extiéndelo con un espray de manera uniforme por toda la superficie del techo, prestando especial atención a las costuras.
Ten en cuenta que debes proteger con cinta de carrocero o retirar rápidamente cualquier exceso que salpique sobre los cristales o la pintura, ya que puede dejar marcas. Y también recuerda que es recomendable aplicar al menos dos capas finas y deja secar el tiempo que indique el fabricante.
Como referencia general, se aconseja realizar la limpieza de mantenimiento una vez al mes y renovar el tratamiento impermeabilizante entre una y dos veces al año, dependiendo de si el coche está expuesto a la intemperie o guardado en garaje.