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¿Qué consume más, la calefacción a gas o eléctrica?

mujer viendo cuál es el consumo de su calefacción

A la hora de elegir el sistema de calefacción de tu vivienda, puede surgirte la duda sobre cuál será su impacto en tu factura energética. La elección entre calefacción a gas y eléctrica puede marcar la diferencia, pero va a depender del tipo de sistema, del precio de la energía y del uso que se haga. 

En términos generales, la calefacción a gas natural suele ser más económica según el coste de energía consumida, pero la eléctrica puede ofrecer una mayor eficiencia y versatilidad. 

A continuación, analizaremos cuál es el consumo de cada sistema, sus diferencias y qué opción se adapta mejor a tu hogar según tamaño, clima y uso.

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¿Cuánto consume la calefacción eléctrica?

El consumo de la calefacción eléctrica depende directamente del sistema instalado:

  • Los emisores térmicos (radiadores de aceite, de fluidos o los conocidos como de “calor azul”), radiadores o convectores eléctricos convencionales suelen tener un consumo más elevado, ya que generan calor a partir de la electricidad directamente. De media, una vivienda con radiadores eléctricos puede consumir entre 4.000 y 8.000 kWh al año.
  • Sistemas modernos como la bomba de calor (aerotermia) son muy eficientes (hasta un 70 % menos), ya que no producen calor, sino que lo extraen del aire exterior y lo trasladan al interior de la vivienda, consumiendo mucha menos electricidad.

Además de la eficiencia del propio sistema, el gasto final viene determinado por varios factores clave:

  • La potencia de los equipos: por ejemplo, un radiador de 2.000 W consumirá el doble que uno de 1.000 W en el mismo periodo.
  • Las horas de uso: a más tiempo en funcionamiento, mayor será el consumo. El uso de termostatos programables es fundamental para optimizar los tiempos de encendido y apagado.
  • El aislamiento de la vivienda: una casa con un buen aislamiento (ventanas de doble acristalamiento, sin corrientes de aire) retiene mucho mejor el calor. 
  • La temperatura exterior: cuanto más frío haga fuera, más rápido perderá calor tu vivienda y más tendrá que trabajar el sistema de calefacción para mantener la temperatura ideal de la calefacción en el interior.

¿Cuánto consume la calefacción a gas?

El consumo de la calefacción a gas se mide por la cantidad de gas natural (en kWh o m³) que necesita una caldera para calentar el agua que circula por los radiadores o el suelo radiante. El tipo de caldera utilizado tiene mucha relevancia.

Las calderas de condensación modernas son muy eficientes y aprovechan gran parte del calor de los gases de combustión, lo que reduce significativamente el consumo en comparación con modelos de caldera estanca.

Una vivienda con calefacción a gas natural suele consumir entre 6.000 y 12.000 kWh térmicos anuales, pero con un coste por kWh más bajo, por lo que el gasto final suele ser menor.

De manera similar a los sistemas eléctricos, el consumo final de la calefacción a gas depende de factores determinantes:

  • El tamaño de la casa: calentar una vivienda grande requiere que la caldera trabaje durante más tiempo para que el agua caliente llegue a todos los radiadores, lo que se traduce en un mayor consumo de gas.
  • El aislamiento de la vivienda: si la casa está mal aislada, el calor generado se escapará rápidamente, obligando a la caldera a funcionar sin parar para mantener la temperatura. Un buen aislamiento es sinónimo de ahorro.
  • Los hábitos de uso: el cómo y cuándo se utiliza es clave. Programar el termostato para que funcione solo cuando es necesario puede generar un ahorro muy significativo de calefacción.

Diferencias en el consumo de la calefacción a gas y eléctrica

Para entender qué opción es más conveniente, es necesario analizar las diferencias entre la calefacción a gas y eléctrica en tres áreas principales:

Precio de la energía

Históricamente, el precio por kilovatio-hora (kWh) del gas natural ha sido considerablemente inferior al de la electricidad. Aunque ambos precios fluctúan, el gas natural, un poco más estable, se mantiene como una de las opciones más económicas en cuanto al coste del suministro energético. Esto provoca que, a igualdad de calor aportado, calentar una vivienda con gas natural resulte, por lo general, más barato.

Por otro lado, dependiendo del tipo de tarifa que tengas, conocer la mejor hora para encender la calefacción puede ayudarte a optimizar aún más el gasto energético, especialmente en sistemas eléctricos con tarifas de tramos horarios, reduciendo el impacto del precio del kWh en la factura final.

Eficiencia energética

En cuestión de eficiencia energética, esta comparación es muy interesante:

  • Un sistema de calefacción eléctrica por resistencia convierte prácticamente el 100 % de la energía que consume en calor. 
  • Un sistema de aerotermia puede alcanzar eficiencias superiores al 300 %, ya que extrae energía del ambiente en lugar de generarla.
  • Una caldera de condensación de gas tiene una eficiencia muy alta, superior al 100 %, aunque tendrá una pequeña pérdida de energía en la combustión. 

Por tanto, si bien el precio del gas es menor, el tipo de calefacción que consume menos energía es la bomba de calor, convirtiéndola en la opción más eficiente.

Inversión inicial

En cuanto al dinero que debes pagar para la instalación:

  • La instalación de radiadores eléctricos es la más sencilla y económica. 
  • La inversión inicial de un sistema de calefacción a gas es más elevada, ya que requiere la instalación de una caldera, un circuito de radiadores y, si no se dispone de ella, la acometida de gas natural.
  • La instalación de un sistema de aerotermia (bomba de calor) supone la inversión inicial muy elevada, comparable o superior a la de la instalación de gas. Por otro lado, debes saber que puedes solicitar subvenciones por su instalación, que te ayudarán a paliar ese gasto.

Mantenimiento

El mantenimiento es otro factor diferenciador que impacta en el coste a largo plazo: 

  • Los sistemas de calefacción a gas (calderas) requieren por ley una revisión obligatoria periódica para garantizar su seguridad y óptimo rendimiento. Esta revisión debe ser realizada por un técnico autorizado.
  • La mayoría de sistemas de calefacción eléctrica por resistencia (radiadores, convectores, etc.) no necesitan ningún tipo de mantenimiento técnico más allá de la limpieza.
  • La aerotermia, se recomienda una revisión periódica de filtros y de las unidades exteriores, pero suele ser un mantenimiento menos exigente que el de una caldera de gas.

Tabla comparativa: Calefacción a gas vs. Eléctrica

Característica Calefacción a Gas Calefacción Eléctrica
Precio de la energía Más económico (€/kWh)  Más elevado (€/kWh)
Consumo anual Medio Alto (convencional) / Bajo (Aerotermia)
Eficiencia energética Alta (calderas de condensación >100 %) Alta (radiadores 100 %) / Muy alta (bomba de calor >300 %)
Inversión inicial Media - Alta Baja (radiadores) / Muy alta (bomba de calor)
Mantenimiento Obligatorio y periódico (caldera) Mínimo o nulo (aerotermia: bajo)

Entonces, ¿qué calefacción es mejor para tu hogar?

La respuesta definitiva sobre si es mejor la calefacción eléctrica o a gas depende de tus necesidades específicas.

Según el tamaño de la vivienda 

  • Para pisos pequeños o estudios (menos de 80 m²): la calefacción eléctrica a través de radiadores o emisores puede ser una opción viable. La inversión inicial es baja y la instalación es sencilla, sin las obras que requiere un sistema de gas.
  • Para casas grandes o pisos de más de 80 m²: la calefacción a gas natural suele ser una opción muy rentable, ya que permite calentar grandes superficies de forma homogénea con un menor coste por kWh. También es donde la aerotermia ofrece mayor ahorro a largo plazo.

Según la zona climática 

  • En climas fríos, con inviernos largos y temperaturas muy bajas: la calefacción de gas natural ofrece una gran potencia y fiabilidad. Es capaz de calentar la casa de manera rápida y constante, sin perder rendimiento, aunque en el exterior las temperaturas sean gélidas.
  • En climas templados o cálidos, donde el uso de la calefacción es más moderado: la flexibilidad de la calefacción eléctrica gana puntos. 

Por otro lado, un sistema de aerotermia también recomendable en ambos casos, ya que ofrece calefacción de alta eficiencia en invierno y aire acondicionado en verano.

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Según el uso 

  • Si se trata de tu vivienda habitual, donde la calefacción se usará a diario durante varios meses, el coste del consumo es el factor clave. Aquí, el gas natural o un sistema de aerotermia son las opciones más recomendables para optimizar el gasto a largo plazo. La inversión inicial se amortiza con el ahorro en las facturas de cada año.
  • Si es para una segunda residencia o una casa de vacaciones, la calefacción eléctrica con radiadores es la ganadora. Es barata de instalar, no requiere revisiones y está lista para funcionar de inmediato cuando la necesites.

Según el presupuesto y la inversión inicial

El dinero disponible para la instalación es, a menudo, el factor decisivo.

  • Presupuesto inicial muy bajo: si necesitas una solución inmediata y no puedes realizar una gran inversión, la calefacción eléctrica por resistencia (radiadores, convectores) es la mejor opción. Su instalación es prácticamente nula, pero debes ser consciente de que su coste de uso será más elevado.
  • Presupuesto medio: si cuentas con un presupuesto moderado para la instalación, la calefacción de gas natural ofrece el mejor equilibrio. Requiere una inversión inicial para la caldera y el circuito, pero se ve compensada a medio plazo por el bajo coste del gas.
  • Presupuesto alto y visión a largo plazo: si tu presupuesto inicial es elevado y buscas la máxima eficiencia y ahorro en las facturas futuras, la aerotermia es la mejor inversión. Aunque su coste de instalación es el más alto, su consumo es tan bajo que el ahorro se hace notable año tras año, además de incluir la climatización en verano.

En conclusión, la elección entre calefacción a gas y eléctrica depende de un equilibrio entre la inversión inicial que estás dispuesto a asumir y el coste operativo a largo plazo que se ajuste a tu vivienda y tus hábitos. Analizar tus necesidades específicas sobre el tamaño del inmueble, el clima de tu zona y el uso que le darás al sistema es el paso definitivo para tomar una decisión informada y asegurar el máximo confort con un consumo eficiente.

Finalmente, no olvides que el sistema de calefacción y la tarifa de energía van de la mano. Tan importante como elegir el equipo adecuado es contratar un plan que se ajuste a tu consumo.  

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