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¿Cómo ahorrar en calefacción?: 10 trucos para reducir tus facturas

ahorrar en calefacción en el hogar

A la hora de usar la calefacción en nuestro hogar, es importante saber cómo ahorrar y hacer un buen uso de ella para reducir tus facturas. La clave para mantener un hogar cálido sin gastar de más se consigue a través de una combinación de hábitos inteligentes, un buen mantenimiento y la optimización de tu instalación.

En este artículo te presentamos 10 trucos para optimizar el uso de tu calefacción, reducir el consumo y, en consecuencia, ahorrar en tus facturas de luz y gas. Además, te ofreceremos recomendaciones específicas según tu sistema de calefacción, ya que cada uno tiene sus propias claves para maximizar el ahorro. 

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1. Reduce la humedad ambiental

Una humedad relativa más baja en el ambiente puede aumentar tu sensación térmica. Hay muchas formas de llevarlo a cabo.

Lo más sencillo es ventilar tu vivienda a diario, ya que al respirar estarás generando una pequeña cantidad de vapor de agua. Eso sí, lo más recomendable es que lo hagas durante las horas centrales del día. Así, la temperatura exterior será más alta y tu casa no perderá calor.

Si la ventilación no es suficiente, el uso de un deshumidificador puede ser una excelente opción para crear un ambiente más confortable y cálido.

2. Cierra las habitaciones que no estés usando

Algo tan sencillo como cerrar una puerta te hará ahorrar dinero mes a mes en tu factura de luz y gas. Cada metro cúbico de aire que calientas tiene un coste, puesto que tardarás más tiempo en obtener la temperatura que deseas. Por ello, resulta muy importante no calentar estancias vacías.

Del mismo modo, si en alguna de ellas tienes un radiador, lo mejor es que lo tengas cerrado. De esta forma, el agua caliente no recorrerá el circuito, concentrando así el calor únicamente donde lo necesitas.

3. Busca suelos confortables

El tipo de suelo de tu vivienda influye directamente en la conservación del calor. 

La cerámica es un material muy habitual que tiende a ser frío y puede provocar hasta un 7 % de la pérdida de calor, lo que supone un mayor gasto energético. 

Los suelos de madera o de PVC son mucho más eficientes en este aspecto, ayudando a mantener la temperatura. Complementarlos con el uso de alfombras o de moqueta es una gran idea, ya que ayudarán a reducir las pérdidas de temperatura y aumentar la sensación de confort. 

4. Aísla tus paredes, ventanas y techos

Un buen aislamiento es esencial para evitar que el calor se escape.

Las ventanas son responsables de la mayoría de las pérdidas térmicas en la vivienda. Sustituir aquellas con cristales simples o con materiales que ejerzan como puente térmico por otras con certificación A+ te supondrá hasta un 30 % de ahorro. Lo mismo sucede con las puertas.

Tampoco debes olvidarte del correcto aislamiento de los muros. Materiales como el poliestireno extraído, la lana mineral o la celulosa son los que mayor protección te ofrecerán.

5. Ajusta la temperatura a cada habitación

La cantidad de calor necesaria no es la misma en todas las estancias de la casa. Por este motivo, lo mejor es aportar a cada espacio el calor adecuado, en vez de tener la misma temperatura en toda la vivienda.

6. Apaga la calefacción al salir de casa

Existe la creencia errónea de que para consumir menos energía es conveniente mantener una temperatura constante las 24 horas del día. Los expertos coinciden en que este argumento es falso. 

Mantener la calefacción encendida de forma continua exige un aporte constante de energía para compensar las pérdidas de calor naturales de la vivienda. 

Además, todas las casas sufren pérdidas de calor, a través de los muros, ventanas o techos, que hay que compensar. Esta energía que el sistema debe contribuir será mayor cuanto más frío haga en el exterior y cuanto menor —o peor— sea el aislamiento de la vivienda.

Por tanto, la práctica más eficiente y económica es apagar la calefacción o bajarla al mínimo al salir de casa o durante la noche.

7. Evita pérdidas de calor

La ventilación es necesaria en todas las viviendas, permite eliminar olores y renovar el aire. Además, evita la acumulación de las emanaciones procedentes de los materiales del edificio y facilita que la humedad del aire sea la correcta. Sin embargo, ventilar siempre conlleva cierta pérdida de calor.

Para ventilar correctamente, miminzando esta pérdida, puedes hacerlo de dos formas:

  • Ventilar por etapas cada habitación: abre las ventanas y mantén cerradas las puertas para evitar portazos o el enfriamiento de la casa al completo.
  • Con ventilación cruzada: para conseguir un flujo de aire óptimo que permita ventilar la vivienda al completo, simplemente hay que abrir la ventana ubicada en la fachada donde sopla el aire y la ventana del lado opuesto durante un periodo corto de tiempo. Esto permite una renovación rápida y eficaz del aire sin enfriar la vivienda por completo.

8. Purga los radiadores

Los radiadores deben ser purgados cada año para ayudar a que su funcionamiento sea el correcto y, por ende, para que también su consumo sea el idóneo.

El proceso consiste en sacar el aire que se acumula en su interior y que impide que el agua pase por estos aparatos y calienten correctamente. Es una tarea sencilla y apenas lleva unos minutos. Para que no tengas dudas sobre el proceso, te contamos paso a paso cómo purgar los radiadores de casa.

9. Instala termostatos

Los termostatos son herramientas clave para gestionar el consumo de la calefacción de forma inteligente. Permiten regular la temperatura con gran precisión y programar el encendido y apagado del sistema. Trata de encontrar siempre la temperatura más baja a la que te sientas cómodo. Ten en cuenta que cada grado que la aumentes estará subiendo tu consumo entre un 7 y un 10 %.

Existen diferentes tipos de termostatos, desde los manuales hasta los inteligentes, que puedes controlar desde tu móvil, permitiéndote encender la calefacción justo antes de llegar a casa para encontrarla a la temperatura ideal.

Además, puedes utilizar cabezales termostáticos. Estos se instalan en cada radiador y permiten ajustar la temperatura de forma individual en cada habitación.

10. Revisa la instalación y realiza mantenimientos periódicos

Un sistema de calefacción en buen estado es un sistema eficiente. Asegúrate de realizar revisiones periódicas de tu caldera y de toda la instalación. 

Mantener limpios los quemadores y purgar el circuito de agua para evitar obstrucciones son acciones fundamentales que reducen el consumo de energía y previenen averías costosas.

Cómo ahorrar en calefacción según el tipo que tengas en tu hogar

Además de los trucos generales que se aplican a cualquier vivienda, cada sistema de calefacción tiene sus propias claves para maximizar la eficiencia y minimizar el gasto. Conocerlas te permitirá sacar el máximo partido a tu instalación.

Ahorrar con calefacción de gas

La calefacción de gas natural es uno de los sistemas más extendidos por su comodidad y eficiencia. Para optimizar su consumo, es fundamental:

  • Realizar el mantenimiento anual de la caldera: una caldera en buen estado es una caldera eficiente y segura. Con un buen mantenimiento puede consumir hasta un 15 % menos de gas.
  • Optimiza el rendimiento de los radiadores: purgar los radiadores es esencial, pero, además, asegúrate de que no estén cubiertos por muebles, cortinas u otros objetos, ya que distribuirán el calor de manera efectiva. Colocar paneles reflectantes detrás de los que están en paredes exteriores es un truco extra para que el calor se proyecte hacia la habitación en lugar de ser absorbido por el muro.
  • Utiliza termostatos programables: la combinación de una caldera de gas con un termostato inteligente o programable es la fórmula ganadora para el ahorro.

Ahorrar con calefacción eléctrica

El ahorro en calefacción eléctrica depende directamente de la gestión del consumo:

  • Calienta por zonas de forma inteligente: no enciendas todos los radiadores de la casa a la vez. Utiliza termostatos individuales en cada habitación para calentar únicamente los espacios que estás utilizando. Cierra las puertas para mantener el calor confinado en esas áreas.
  • Elige equipos eficientes: si vas a renovar tus radiadores, opta por emisores térmicos de bajo consumo (de fluido o cerámicos). Aunque su inversión inicial es mayor, mantienen el calor durante más tiempo una vez apagados, lo que reduce su tiempo de funcionamiento y, por tanto, el consumo eléctrico.

Ahorrar con calefacción de gasoil

Este sistema es común en zonas sin acceso a la red de gas natural. El ahorro se centra en la compra del combustible y el mantenimiento riguroso del equipo.

  • Planifica la compra del combustible: el precio del gasóleo calefacción fluctúa a lo largo del año. Por lo general, es más económico durante los meses de verano. Planifica la compra y llena tu depósito en temporada baja.
  • No descuides el mantenimiento de la caldera y el depósito: la revisión anual de la caldera de gasoil es fundamental. Un quemador sucio u obstruido provoca una mala combustión, generando más humo y consumiendo mucho más. También es importante revisar la limpieza del depósito.
  • Considera la modernización: si tu caldera de gasoil tiene más de 15 años, es probable que sea poco eficiente. Sustituirla por un modelo moderno de condensación puede reducir el consumo de combustible hasta en un 30 %, lo que supone un gran ahorro a largo plazo que amortizará la inversión.

Preguntas frecuentes

Para que la calefacción gaste menos, regula el termostato a la temperatura ideal, que suele ser entre 19-21 °C durante el día. Además, apágala cuando no estés en casa, asegúrate de que tu vivienda esté bien aislada, realiza un mantenimiento anual y purga los radiadores.

No hay un número recomendado de horas; depende de las necesidades de cada hogar. Lo más eficiente es encenderla solo cuando se necesita. La mejor hora para encender la calefacción es según tus hábitos. De esta manera, es útil programar el termostato para que se active poco antes de llegar a casa o al despertar.

Sí. Cerrar los radiadores en las habitaciones que no se utilizan evita que el sistema gaste energía en calentar espacios innecesarios, concentrando el calor donde realmente hace falta y reduciendo el consumo general.

La opción que más ahorra es apagarla por completo. Si la casa es muy fría, se puede programar el termostato a una temperatura mínima de mantenimiento (alrededor de 15-17 °C) para evitar que la temperatura descienda en exceso y cueste mucho recuperar el confort por la mañana.

Sí, mantener la calefacción encendida requiere un consumo de energía constante para compensar las pérdidas de calor. Apagarla al salir es siempre la opción más económica y eficiente.

Ahorrar en calefacción es totalmente posible si combinamos hábitos de consumo inteligentes con un buen cuidado de nuestra vivienda e instalaciones. Aplicando estos 10 trucos, no solo verás una reducción en tus facturas, sino que también contribuirás a un uso más responsable y sostenible de los recursos, todo ello sin renunciar al confort de un hogar cálido durante el invierno. 

En Repsol, te acompañamos en el camino hacia la eficiencia energética, ofreciéndote las herramientas y el asesoramiento que necesitas. Por ejemplo, tener una tarifa de luz y gas que se ajuste a tus hábitos de consumo es fundamental para ahorrar en tus facturas.

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