Razones de la diferencia entre kWh consumido y facturado
Existen varios factores que explican por qué el dato que ves en tu contador no coincide exactamente con el que aparece en tu factura. A continuación, repasamos los tres motivos principales.
El factor de conversión: de metros cúbicos (m³) a kilovatios-hora (kWh)
Como hemos mencionado, tu contador mide metros cúbicos, pero la energía que aprovechas depende del poder calorífico del gas, es decir, de la cantidad de calor que genera al quemarse. Aquí entra en juego el Poder Calorífico Superior (PCS), un coeficiente que las comercializadoras aplican para transformar los m³ que tu contador puede registrar en la energía real que el gas puede generar (kWh).
Como el gas natural no siempre tiene exactamente la misma composición ni calidad energética (puede variar según la zona geográfica, la época del año o el origen del suministro), el factor de conversión también fluctúa ligeramente cada mes.
En España oscila habitualmente entre los 10,5 y los 12 kWh por cada m³, siendo el valor más habitual en torno a los 11,70 kWh/m³. Este factor está regulado y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y Enagás es la entidad encargada de medirlo y actualizarlo.
La fórmula que se aplica es sencilla:
m³ consumidos × factor de conversión (PCS) = kWh facturados
Por ejemplo, si tu contador ha registrado 50 m³ y el PCS del periodo es de 11,70, tu factura reflejará 585 kWh (50 × 11,70). Ese mismo mes, si el PCS hubiese sido de 11,50, el resultado sería 575 kWh.
Esa pequeña variación del factor explica por qué los kWh de tu factura pueden no coincidir con un cálculo simple basado en m³.
Este factor siempre debe aparecer detallado en el apartado de "Detalles de consumo" o de tu factura, por lo que te recomendamos revisarlo si quieres comprobar el cálculo exacto. Si además quieres entender paso a paso cómo se compone el resto del importe, te será útil el artículo sobre cómo calcular la factura del gas.