Aceite según el estilo de conducción
Cada forma de usar el coche genera unas condiciones de trabajo distintas en el motor, y el lubricante debe estar a la altura de todas ellas. Saber qué aceite lleva tu coche implica también entender cómo tus hábitos al volante afectan a sus necesidades. A continuación, te explicamos qué tipo de aceite se adapta mejor a cada perfil de conducción:
Conducción suave o por ciudad
La conducción urbana se caracteriza por trayectos cortos y paradas frecuentes (atascos, semáforos).
Los trayectos cortos no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento, lo que provoca arranques en frío frecuentes, acumulación de humedad en el aceite y mayor desgaste en las partes internas.
Para este tipo de uso, se recomienda un aceite sintético de baja viscosidad, como un 5W-30 o un 0W-20.
Este tipo de lubricante fluye con rapidez desde el primer momento del arranque, protegiendo el motor antes de que alcance la temperatura de trabajo. Además, un aceite sintético de calidad aguanta mejor la degradación producida por los ciclos continuos de calentamiento y enfriamiento.
Conducción por autopista
Los desplazamientos largos a velocidad sostenida en autopista o carretera representan un escenario muy diferente, ya que el motor trabaja durante horas a temperatura estable y carga constante. En estas condiciones, el aceite sufre menos ciclos térmicos, pero debe mantener sus propiedades durante más tiempo y a mayor temperatura de trabajo.
Para este perfil de conductor, un aceite sintético o semisintético multigrado, como un 5W-40 o un 10W-40, ofrece una excelente protección en caliente y una buena resistencia a la oxidación. Además, si realizas muchos kilómetros al año, es conveniente revisar con más frecuencia el nivel y el estado del lubricante, y respetar los intervalos de cambio de aceite recomendados por el fabricante.
Conducción deportiva
Si tu forma de conducir implica aceleraciones intensas, altas revoluciones o el uso habitual de las prestaciones máximas del motor, necesitas un aceite capaz de aguantar condiciones extremas. En la conducción deportiva, el motor genera mucho más calor y la película lubricante se ve sometida a presiones muy superiores a las habituales.
En estos casos, la mejor opción es un aceite sintético de altas prestaciones y viscosidad elevada en caliente, como un 5W-50. Este tipo de lubricante mantiene la película de aceite intacta incluso a temperaturas muy elevadas, protegiendo eficazmente los componentes del motor en cada aceleración. La gama Repsol Racing, por ejemplo, está formulada específicamente para motores turboalimentados de alta presión y condiciones de uso exigente.
Conducción de alto kilometraje
Los vehículos con más de 150.000 km en el odómetro tienen unas necesidades específicas. Con el paso del tiempo, los sellos y juntas del motor pueden sufrir un ligero desgaste, y el motor puede presentar mayor consumo de aceite o pequeñas fugas internas.
Para estos casos, existen lubricantes formulados especialmente para motores con alto kilometraje. Suelen incorporar aditivos que revitalizan los sellos, reducen el consumo de aceite y ofrecen una mayor protección frente al desgaste.
Un aceite semisintético con tecnología de protección reforzada, como un 10W-40, puede ser una opción muy adecuada.
Si tienes dudas sobre cuál es el mejor aceite para tu coche en función de su estado y kilometraje, en Repsol te ayudamos a encontrarlo.