Si tu contador está en régimen de alquiler, como ocurre en la mayoría de los hogares, la responsabilidad de repararlo, sustituirlo o recalibrarlo es exclusivamente de la distribuidora de gas de tu zona, y no tiene ningún coste adicional para ti, puesto que ya está incluido en la cuota mensual que pagas.
Si sospechas que tu contador puede estar averiado (por ejemplo, si detectas lecturas anómalas o inconsistencias en tu consumo), puedes avisar directamente a la distribuidora o comunicarlo a tu comercializadora para que gestione el aviso. Mientras se resuelve la incidencia, es posible que tu factura se calcule con un consumo estimado; una vez reparado o sustituido el equipo, se realizará una lectura real para regularizar cualquier diferencia. Si el equipo no tiene reparación, la distribuidora lo sustituirá por uno nuevo, también de forma gratuita.
En cambio, si el contador es de tu propiedad, serás tú quien deba asumir el coste de la reparación o sustitución, contratando a un técnico instalador autorizado.