Precauciones fundamentales antes de limpiar el motor
Antes de coger el desengrasante o abrir el capó, hay dos aspectos que determinan si el proceso va a salir bien o va a convertirse en un dolor de cabeza. Te recomendamos prestarles mucha atención, ya que son los errores más frecuentes y los más fáciles de evitar:
La temperatura ideal: ¿motor en frío o templado?
La temperatura del motor es lo primero. Nunca laves el motor con el coche caliente. El contraste entre el agua fría y las piezas metálicas calientes puede provocar choques térmicos, deformar juntas, agrietar plásticos e incluso hacer que el desengrasante se evapore antes de actuar.
La situación ideal es un motor completamente frío, es decir, un coche que lleve varias horas apagado. Si el motor está ligeramente templado (no caliente), también puedes trabajar, ya que una temperatura moderada puede ayudar a que el desengrasante penetre mejor en la grasa acumulada.
La clave está en evitar los extremos, por lo que el motor no debe estar ni muy frío en climas gélidos ni, por supuesto, caliente.
Proteger alternador, batería y componentes eléctricos
Este paso es innegociable. El vano motor moderno está repleto de sensores, conectores, centralitas y cableado que no deben entrar en contacto con el agua. Antes de aplicar cualquier producto, cubre con bolsas de plástico y cinta aislante los siguientes elementos:
- Batería (especialmente los bornes positivo y negativo).
- Alternador.
- Centralita (ECU) y caja de fusibles.
- Bobinas de encendido y conectores eléctricos expuestos.
- Toma de admisión de aire.
- Filtro de aire y su caja.
Una vez protegidos, puedes trabajar con mucha más tranquilidad. No los retires hasta que todo esté completamente seco.