Listado con distintos colores del aceite y su causa
A continuación, vamos a analizar los diferentes tonos que puede tener un lubricante y cuáles son los motivos. Se trata de una estimación basada en un aceite de motor de alta calidad.
Color ámbar claro
El aceite nuevo tiene un tono ámbar claro o dorado, similar al de la miel líquida. Este es el color que deberías ver justo después de realizar un cambio de aceite con un lubricante de calidad. Indica que no contiene contaminantes, que su viscosidad es la correcta y que está listo para proteger y lubricar todas las partes móviles del motor con eficacia. Si el aceite de tu coche muestra este color, puedes estar tranquilo, porque está en perfectas condiciones.
Color negro
Con el tiempo y el uso, el aceite se vuelve progresivamente más oscuro hasta llegar al negro. No te alarmes, se trata de un cambio completamente normal, ya que está recogiendo partículas y residuos. No obstante, si es demasiado espeso y oscuro podría ser un indicativo de que ha llegado el momento de cambiarlo.
En motores diésel, este oscurecimiento ocurre con mucha más rapidez que en los de gasolina, sin que ello implique ningún problema.
Sin embargo, debes plantearte el cambio si el aceite negro presenta además alguna de estas señales:
- Textura espesa o pegajosa al tacto.
- Olor a quemado o a combustible.
- Nivel claramente por debajo del mínimo.
En ese caso, el lubricante ha agotado su capacidad de protección y mantenerlo más tiempo puede acelerar el desgaste del motor.
Aspecto marrón chocolate con textura cremosa
En el caso de que se asemeje a un marrón chocolate y su consistencia sea cremosa o muy viscosa, puede ser una señal de que está pasando agua o refrigerante a la mezcla, lo que podría ser un síntoma de un problema más serio.
Las causas más frecuentes son:
- Junta de culata dañada o quemada, la avería más habitual en este supuesto.
- Fisura en el bloque del motor o en la culata, menos frecuente pero más costosa.
Si detectas este color aceite en tu coche, no pongas el motor en marcha y lleva el vehículo al taller de inmediato. Conducir con el aceite en este estado puede provocar daños irreversibles en el motor en cuestión de kilómetros.
Grisáceo o Lechoso
Un aceite que adquiere una tonalidad grisácea o un aspecto lechoso (similar al de una emulsión de agua y grasa) suele ser el resultado directo de una contaminación por líquido refrigerante o una entrada masiva de humedad en el cárter.
Al mezclarse el agua con el aceite bajo las altas presiones y temperaturas del motor, se produce una emulsión que destruye por completo las propiedades lubricantes del aceite. Las causas detrás de este fenómeno suelen ser:
- Problemas en el enfriador de aceite: si el vehículo cuenta con un intercambiador de calor (enfriador) de aceite/refrigerante y este se agrieta internamente, ambos fluidos se comunicarán.
- Fugas en la junta de culata o grietas en el bloque: permiten que el anticongelante se filtre directamente a los canales de lubricación.
- Condensación severa: en casos menos graves, realizar trayectos extremadamente cortos de forma habitual impide que el motor alcance su temperatura óptima de servicio, acumulando condensación de agua en el cárter que no llega a evaporarse.
En este caso evita utilizar el vehículo. La mezcla ha perdido la capacidad de proteger los componentes y el desgaste severo ocurrirá en cuestión de minutos. Lo ideal es trasladar el coche al taller en grúa para localizar la vía de agua o refrigerante.
Presencia de partículas o virutas metálicas brillantes
Al frotar una gota de aceite entre las yemas de los dedos, este debe sentirse completamente suave. Si notas una textura arenosa o, al exponerlo a la luz, detectas pequeños destellos metálicos brillantes, significa que hay presencia de desgaste metálico interno.
El motor está compuesto por múltiples piezas de metal en constante movimiento (pistones, bielas, cigüeñal, árboles de levas). Si el aceite no lubrica correctamente o los cojinetes han llegado al final de su vida útil, el rozamiento metal contra metal desprende virutas microscópicas que quedan suspendidas en el fluido.
Es urgente realizar un análisis del motor. El mecánico deberá retirar el cárter y el filtro de aceite para evaluar el origen de la fricción antes de que una pieza vital termine por romperse.