¿Por qué no se puede usar el móvil en la gasolinera?
La razón principal es la seguridad. La prohibición se basa en que los dispositivos móviles emiten radiación electromagnética que, en teoría, podría actuar como fuente de ignición de los vapores de combustible presentes en el ambiente durante el repostaje.
No obstante, es importante matizar que la probabilidad real de que esto ocurra es extremadamente baja, y la comunidad científica no ha demostrado de forma concluyente que las emisiones electromagnéticas de un smartphone tengan la energía suficiente para provocar una deflagración. Aun así, la normativa existe como medida de precaución.
El riesgo real: las distracciones al repostar
Aunque el riesgo de explosión por ondas electromagnéticas es en la práctica un mito, las distracciones son el peligro más tangible y frecuente al repostar con el móvil en la mano.
Repostar gasolina o diésel implica controlar la cantidad de combustible, vigilar que la pistola encaje correctamente, estar atento a otros vehículos y reaccionar ante cualquier imprevisto del entorno. Cualquier distracción puede traducirse en un derrame de combustible, que sí supone un riesgo real de incendio.
Por eso, más allá del cumplimiento estricto de la normativa, la recomendación práctica es guardar el móvil mientras se reposta y retomarlo una vez hayas terminado y la manguera esté de vuelta en su sitio.