¿A qué consumidores aplicaba?
La rebaja del IVA de los combustibles estuvo pensada para los consumidores en general, ya fueran particulares o profesionales, que repostaran gasolina, diésel y otros carburantes afectados por la medida.
Al tratarse de una reducción del impuesto que grava el producto, el nuevo precio se reflejaba directamente en el surtidor de todas las estaciones de servicio, sin necesidad de ningún trámite adicional.
¿Cómo afectó esta medida a los profesionales?
Además de la rebaja general del IVA y de la reducción del Impuesto sobre Hidrocarburos, el Gobierno estableció una ayuda específica para profesionales que utilicen gasóleo en su actividad. Consistía en una ayuda directa de 20 céntimos por cada litro de gasóleo para uso profesional. Esta bonificación estaba destinada a:
- Productores agrarios.
- Empresas de transporte.
- Autónomos.
- Sociedades con licencias de transporte.
- Titulares de autobuses urbanos
- Otros profesionales que empleasen gasóleo profesional, incluso en algunos casos sin derecho a devolución parcial del Impuesto sobre Hidrocarburos.
Se trató, por tanto, de un apoyo añadido para sectores especialmente expuestos al aumento del precio del carburante.
¿Por qué el gobierno redujo el IVA de los combustibles?
El Ejecutivo puso en marcha este plan de bajada de impuestos como respuesta a las consecuencias económicas derivadas de la situación geopolítica en Oriente Medio.
El objetivo fue contrarrestar el incremento del coste de los productos en origen y la inflación, reduciendo el impacto de estas subidas sobre hogares, trabajadores y empresas, protegiendo así el poder adquisitivo a particulares y la competitividad de los negocios.
Reducción del tipo impositivo del impuesto sobre hidrocarburos
En lo que respecta a carburantes, junto a la bajada del IVA, el Gobierno también redujo el tipo del Impuesto sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea en los productos más consumidos, como la gasolina y el gasóleo.
Esta rebaja también se extiendió a otros productos energéticos, como el fuelóleo, el GLP, el gas natural o el queroseno usado como combustible.