Ventajas y desventajas de las baterías en estado sólido
Mayor autonomía y densidad energética
La densidad energética —es decir, la cantidad de energía que puede almacenar una batería por unidad de peso— es el talón de Aquiles de los coches eléctricos actuales. Las baterías de iones de litio convencionales rondan los 250-300 Wh/kg; las de estado sólido apuntan a superar los 400-500 Wh/kg.
En términos prácticos, esto significa que un coche eléctrico equipado con una batería de estado sólido podría alcanzar autonomías reales por encima de los 800-1.000 km con una sola carga, con un peso de batería igual o incluso menor al actual.
Tiempos de carga ultrarrápidos
Esta es, posiblemente, la ventaja más transformadora para el usuario. Gracias a la mayor conductividad iónica del electrolito sólido y a su mayor tolerancia térmica, las baterías de estado sólido pueden absorber energía a un ritmo muy superior. Los fabricantes líderes como Toyota o QuantumScape (respaldada por Volkswagen) prometen cargar del 10 % al 80 % en menos de 12-15 minutos.
Para aprovechar al máximo esa velocidad, eso sí, necesitas conectarte a un cargador de alta potencia. Y es aquí donde Repsol tiene todo lo que necesitas con su red de recarga rápida, que incluye puntos de alta potencia, preparados para ofrecer la carga más rápida disponible.
Además, si prefieres cargar desde casa, Repsol también te ofrece soluciones de instalación de puntos de recarga domésticos para que salgas siempre con la batería a punto.
Cuando los primeros coches con baterías de estado sólido lleguen a las carreteras, las soluciones que te brinda Repsol serán de las primeras en las que podrás aprovechar su velocidad al máximo. Mientras tanto, ya puedes disfrutar de tiempos de carga optimizados en la red actual.