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Purgar radiadores: guía paso a paso 

como purgar un radiador

El frío nos obliga a depender de los equipos de calefacción y los radiadores se convierten en los grandes aliados de nuestro hogar. Sin embargo, para que funcionen de forma eficiente y segura, no basta con encenderlos: también es necesario realizar un mantenimiento periódico.  

Si has notado que tus radiadores no calientan como deberían o hacen ruidos extraños, es probable que necesiten ser purgados. Este proceso consiste en eliminar el aire acumulado en el interior del circuito para que el agua caliente pueda distribuirse uniformemente. 

 A continuación, te explicamos cómo purgar tus radiadores de forma correcta para maximizar su rendimiento y reducir el gasto innecesario. 

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¿Cómo purgar radiadores?

Purgar los radiadores es una tarea de mantenimiento sencilla que puedes realizar tú mismo. Sigue estos tres pasos para hacerlo de forma segura y eficaz.

1. Espera a que la caldera se enfríe por completo

Antes de empezar, es imprescindible que la caldera esté completamente apagada y fría. El agua del interior del circuito alcanza temperaturas muy altas y manipular los radiadores con la calefacción encendida podría causar quemaduras graves. Apaga la caldera y espera entre dos y cuatro horas para que se enfríe del todo. Este tiempo permite además que el aire se desplace hacia la parte superior del radiador, que es exactamente dónde está la válvula de purga. 

Una vez que haya transcurrido ese tiempo, procura acercar la mano sin llegar a tocar para comprobar si no hay calor (sobre todo, en la parte superior del dispositivo).

2. Depura la llave para eliminar el aire

Una vez que el radiador esté frío, sigue estos pasos:

  1. Prepara un recipiente: coloca un vaso o un recipiente pequeño debajo de la válvula de purga (también llamada purgador) para recoger el agua que pueda salir. El purgador es una pequeña válvula que suele estar en uno de los extremos superiores del radiador.
  2. Gira la llave: con la ayuda de un destornillador plano o una llave específica para purgadores, gira la válvula lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj. Escucharás un siseo; es el aire que está saliendo del interior.
  3. Espera a que salga agua: mantén la válvula abierta. Empezará a salir el agua en pequeñas cantidades, pero luego lo irá haciendo de un modo más uniforme y cuantioso. Esto indica que todo el aire ha sido expulsado.
  4. Cierra la válvula: en ese momento, cierra el purgador girándolo en el sentido de las agujas del reloj. Asegúrate de que queda bien cerrado para evitar goteos.

El proceso completo suele durar entre 5 y 10 minutos por radiador.

3. Revisa que la presión de la caldera sea correcta

Tan pronto como hayas terminado el proceso, los conductos estarán vacíos, por lo que la presión descenderá. Lo recomendable es que se sitúe entre los 1 y 1,5 bares para que funcione de manera óptima.

En caso de que haya un nivel menor, ajústalo antes de ponerla en marcha de nuevo para evitar averías. Deberás restablecerla abriendo la llave de llenado de la caldera hasta alcanzar el nivel adecuado. Consulta el manual de tu caldera si no estás seguro de cómo hacerlo.

¿Todos los radiadores se purgan de la misma forma?

El proceso es parecido en la mayoría de los equipos, puesto que está basado en la retirada del agua y cualquier residuo que pueda haber en los conductos. Sin embargo, hay dispositivos que ni siquiera necesitan purgarse.

¿Cómo purgar un radiador sin purgador?

Si tu radiador es antiguo y no tiene una válvula de purga, el proceso es un poco más complejo, pero igualmente posible. Deberás aflojar ligeramente la tuerca que conecta el radiador con la tubería de salida del agua (la que se encuentra en la parte superior). Hazlo con mucho cuidado y muy lentamente hasta que empiece a salir el aire. Una vez que solo salga agua, vuelve a apretar la tuerca. Es recomendable colocar toallas o un recipiente grande debajo para proteger el suelo.

También podemos encontrar los modernos de válvula automática. Son algo más caros, pero requieren menos mantenimiento. Cuentan con un sistema que expulsa el aire de manera constante y suave, con lo que no se acumula ningún líquido. En caso de que estén vinculados a una unidad central con sus propias vías, es necesario que un técnico revise que estas se encuentren vacías antes de que comiences.

¿Cómo purgar un radiador de calefacción central?

En edificios con calefacción central, el proceso técnico es el mismo, pero hay que tener en cuenta algunas consideraciones adicionales:

  • Antes de comenzar, informa al responsable de la instalación (administrador de fincas o empresa mantenedora) para que confirme si el circuito general está lleno y listo para ser purgado.
  • Las purgas individuales en un piso pueden afectar a la presión del circuito general.
  • Si la instalación cuenta con sus propias vías o colectores centrales, es necesario que un técnico verifique que estos están vacíos de aire antes de que realices el purgado en tu vivienda.
  • Consulta la normativa de calefacción central vigente para conocer tus derechos y obligaciones en una instalación comunitaria. También puede interesarte entender cómo funcionan los repartidores de costes de calefacción en tu comunidad.

¿Por qué radiador se empieza a purgar?

El orden de purgado no es aleatorio: influye directamente en la efectividad del proceso.

  • En viviendas de una sola planta: comienza por el radiador más cercano a la caldera y ve avanzando hacia los más alejados.
  • En viviendas de varias plantas: empieza siempre por los radiadores de las plantas superiores, ya que el aire tiende a acumularse en los puntos más altos del circuito.

Este orden garantiza que el aire se expulsa de forma progresiva y completa, sin que vuelva a quedar atrapado en tramos del circuito ya purgados.

cómo purgar un radiador

¿Para qué sirve purgar los radiadores?

El objetivo principal de purgar los radiadores es mejorar la eficiencia del sistema de calefacción. El aire acumulado en los conductos crea "bolsas" que impiden que el agua caliente circule correctamente, lo que provoca que los radiadores necesiten más tiempo para producir el mismo calor, no calienten de manera uniforme y que la caldera tenga que trabajar más para alcanzar la temperatura deseada. En consecuencia, la eficiencia se reduce y provoca un aumento en tu factura.

Unos radiadores bien purgados garantizan:

  • Mayor confort: el calor se distribuye de forma homogénea por toda la superficie del radiador y la estancia.
  • Menor consumo: al eliminar el aire, el sistema necesita menos energía para calentar, lo que se traduce en un ahorro en la factura. Puedes descubrir más trucos en nuestro artículo sobre cómo ahorrar en calefacción.
  • Mayor vida útil: un funcionamiento correcto evita averías y alarga la vida de la caldera y los radiadores.

Los modelos que necesitan gas también requieren más para hacer su función cuando están sucios en su interior. Con el paso del tiempo, simples motas de polvo se convierten en incrustaciones y acaban por deteriorar las vías progresivamente.

¿Cuándo hay que purgar los radiadores?

Como norma general, es recomendable que los purgues una vez al año, justo antes de que comiencen los meses más fríos. Hazlo como paso previo a encender la calefacción, después del verano. Durante los meses de inactividad se acumula el polvo del ambiente, sobre todo, en regiones del sur peninsular. 

Recuerda que estos equipos se pasan hasta seis meses sin estar en marcha. De no limpiarse de modo adecuado, lo más probable es que lleguen a obstruirse los conductos y pierdan vida útil.

¿Cómo saber si tengo que purgar un radiador?

Además de la revisión anual, hay señales claras que indican que un radiador necesita ser purgado, incluso si ya lo has hecho. Si notas alguno de estos síntomas, es hora de volver a purgarlos:

  • Ruidos en los radiadores: si escuchas gorgoteos o chasquidos, es el síntoma más común de que hay aire en el circuito. Si te preguntas por qué suenan los radiadores, el aire suele ser la respuesta.
  • Zonas frías: si al tocar el radiador notas que la parte de arriba está más fría que la de abajo, es una señal inequívoca de que una bolsa de aire impide el paso del agua caliente.
  • El radiador no calienta: si un radiador directamente no se calienta mientras el resto sí lo hace, el purgado es el primer paso a comprobar.
  • Tras reparaciones o vaciado del circuito: si se ha realizado alguna intervención en la instalación (sustitución de una caldera, reparación de una tubería, etc.) o si acabas de vaciar el circuito de calefacción, es obligatorio volver a purgar todos los radiadores antes de poner el sistema en marcha.
  • Tras rellenar el circuito con agua: la incorporación de agua nueva al sistema puede introducir aire, por lo que conviene purgar de nuevo a continuación.
  • La caldera consume más de lo habitual: si tu factura sube sin motivo aparente, puede ser señal de que el sistema trabaja con más esfuerzo del necesario por culpa del aire en los conductos.

Preguntas frecuentes

Siempre con la calefacción apagada y los radiadores fríos para evitar quemaduras y asegurar que el aire se desplace a la parte superior del radiador. 

Independientemente del tipo de caldera o combustible que utilices, es imprescindible que el sistema esté apagado y frío antes de comenzar.

No, es muy peligroso. El agua en el interior está a alta temperatura y podrías sufrir quemaduras graves. Además, con la bomba de la caldera en funcionamiento, el aire y el agua están en movimiento, lo que haría ineficaz el purgado.

No. No es necesario ni recomendable vaciar completamente el radiador. El objetivo del purgado es únicamente expulsar el aire acumulado, no el agua. El proceso termina en cuanto el chorro de agua que sale por la válvula es continuo, uniforme y sin burbujas. En ese momento, debes cerrar la válvula inmediatamente.

El principal problema es que la presión de la caldera bajará demasiado, y el sistema de calefacción podría no funcionar. Deberás volver a llenarlo usando la llave de llenado hasta que el manómetro marque la presión correcta (entre 1 y 1,5 bares).

Si no sabes cómo hacerlo, consulta el manual de tu caldera o llama a un técnico.

Si al abrir la válvula solo sale un silbido prolongado sin que llegue a salir agua, puede deberse a varias causas:

  • La presión de la caldera es muy baja: el circuito no tiene suficiente agua para empujar el aire hacia fuera. Comprueba el manómetro y, si es necesario, rellena el circuito.
  • Hay una obstrucción en la tubería: los sedimentos acumulados pueden bloquear el paso. En este caso, es recomendable llamar a un profesional.
  • La caldera está apagada o en modo bloqueo: asegúrate de que la instalación está operativa antes de purgar.

Si no sale ni aire ni agua, es posible que la válvula de purga esté obstruida o deteriorada y necesite ser sustituida.

Encender la calefacción sin haber purgado previamente los radiadores no es peligroso en sí mismo, pero sí ineficiente y perjudicial a largo plazo. El aire acumulado en el circuito impedirá que el calor se distribuya correctamente, generará ruidos molestos, aumentará el consumo energético y acelerará el deterioro de las tuberías y los componentes internos por oxidación y sedimentación.

Un goteo leve justo después del purgado suele deberse a que la válvula no se ha cerrado del todo. En ese caso, aprieta un poco más la válvula en sentido horario con la llave o el destornillador. Si el goteo persiste o proviene de otra zona del radiador (juntas, cuerpo, conexiones), puede indicar un sellado deteriorado o corrosión. En ese caso, consulta a un técnico, ya que es probable que deba ser reparad o remplazado.

No existe un límite técnico en el número de veces que se puede purgar un radiador. Sin embargo, si necesitas purgarlo con mucha frecuencia, esto puede ser síntoma de un problema más profundo en el circuito, como una microfuga que permite la entrada de aire de forma constante, una válvula automática de desgasificación defectuosa o corrosión interna que genera gases. En esos casos, es recomendable que un técnico revise la instalación.

Técnicamente es posible, pero no es recomendable. Purgar varios radiadores de forma simultánea puede provocar una caída brusca de presión en el circuito, dificultar el control del proceso y generar desequilibrios en la instalación. Lo más adecuado es purgar los radiadores de uno en uno, siguiendo el orden correcto (de las plantas superiores a las inferiores, y de los más cercanos a los más alejados a la caldera), y comprobar la presión de la caldera al terminar de todo el proceso.

Realizar un purgado anual de tus radiadores es una tarea de mantenimiento esencial que te permitirá disfrutar de un sistema de calefacción eficiente y seguro. Este simple gesto no solo mejora el confort en tu hogar, sino que también te ayuda a controlar el consumo.  Si te interesa sacar el máximo partido a tu sistema, consulta nuestra comparativa entre calefacción eléctrica y de gas para elegir la opción más eficiente o si es mejor apagar la calefacción o bajarla al mínimo. Con estos consejos, mantendrás tu sistema a punto para el invierno.