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Apagar la calefacción o bajarla al mínimo, ¿qué es más eficiente? 

apagar la calefacción o bajarla al mínimo

Con la llegada del invierno, una de las preguntas más recurrentes es cómo gestionar la calefacción para maximizar el confort sin disparar la factura. La duda principal suele ser si es más eficiente apagar la calefacción al salir de casa o simplemente bajarla a una temperatura mínima

La respuesta no es única, ya que depende del tiempo que pases fuera y de las características de tu vivienda. A continuación, analizaremos cada situación para ayudarte a escoger la opción más eficiente. 

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¿Cuándo es mejor apagar la calefacción?

Si vas a estar fuera de casa durante un periodo prolongado, lo más recomendable es apagar la calefacción por completo. Consideramos un “periodo prolongado” cualquier ausencia superior a dos o tres horas.

Cuando apagas el sistema, detienes por completo el consumo de energía, también el que supone el modo stand-by. Aunque la casa se enfríe y requiera un esfuerzo extra para volver a calentarse a tu regreso, este pico de consumo inicial será menor que la energía gastada en mantener la temperatura durante varias horas. Es una forma directa de ahorrar en calefacción y evitar un gasto innecesario.

¿Cuándo es mejor dejarla al mínimo?

Si tu ausencia va a ser breve (menos de dos horas), es más eficiente bajar el termostato a una temperatura mínima de mantenimiento (unos 16 °C) en lugar de apagar el sistema.

La razón es que apagar y encender la calefacción en un corto espacio de tiempo provoca un pico de consumo energético muy elevado para calentar de nuevo la vivienda desde cero. Mantener una temperatura mínima constante requiere menos esfuerzo por parte del sistema que tener que remontar una bajada drástica de temperatura, ayudándote a definir la mejor hora para encender la calefacción.

familia en casa con la calefacción encendida

¿Es recomendable apagarla por las noches?

Durante la noche, el dilema es similar. Aunque estamos en casa, nuestra necesidad de calor disminuye. Apagar la calefacción por completo puede provocar que la temperatura de la casa caiga excesivamente, sobre todo en climas muy fríos, lo que obligará al sistema a trabajar a máxima potencia por la mañana para recuperar el confort. 

La solución más eficiente es programar el termostato en un "modo noche", estableciendo una temperatura de entre 16 °C y 18 °C. De esta forma, mantienes un mínimo de confort, evitas que la casa se enfríe en exceso y aseguras un arranque mucho más suave y económico por la mañana.

¿Es eficiente mantener la temperatura de la calefacción constante durante todo el día? 

No, mantener una temperatura elevada y constante durante todo el día, especialmente cuando no hay nadie en casa, es una de las prácticas menos eficientes y que más energía consume. La clave del ahorro no está en mantener el calor, sino en generarlo solo cuando es necesario.

Además, no necesitas la misma temperatura para estar en el sofá que cuando estás durmiendo. Con un uso de cinco horas diarias puede ser suficiente para que la estancia esté en perfectas condiciones. 

También conviene no ventilar en exceso en invierno: con unos 20 minutos, dos o tres veces al día, es más que suficiente para renovar el aire sin perder demasiado calor.

Adaptar la temperatura a cada momento del día es fundamental para no derrochar energía. Lee nuestro artículo sobre la temperatura ideal de la calefacción y descubre cómo mantener tu hogar cómodo y eficiente en los meses más fríos.

Programa el termostato de la calefacción para un consumo más eficiente

Utilizar el termostato es una de las formas más eficaces de ahorrar en calefacción. Te permite ajustar la temperatura según tus rutinas diarias y evitar tanto el exceso de consumo como llegar a casa con una sensación de frío extremo.

Conocer los diferentes tipos de termostatos te ayudará a elegir el que mejor se adapte a tus necesidades. En los inteligentes, gracias a la programación, puedes hacer que la calefacción se encienda una hora antes de llegar a casa o que funcione en distintos modos según el momento del día. Lo más recomendable es contar con, al menos, estos tres ajustes:

  • Modo "confort": para cuando estás en casa, alrededor de 21 °C.
  • Modo “fuera de casa” o "ausente": cuando sales, lo idóneo son los 16 °C.
  • Modo "noche": para dormir, entre 16 y 18 °C.

Así, la gestión eficiente de la calefacción no responde a una única regla, sino a la capacidad de adaptar su funcionamiento a nuestras rutinas. Apagarla durante ausencias largas, bajarla a un mínimo en las cortas y programar una temperatura moderada por la noche son las estrategias clave para un consumo inteligente. Para ello, apoyarse en herramientas como los termostatos programables es fundamental. Al adoptar estos hábitos, obtienes un ahorro que se multiplicará al combinarlo con una de nuestras tarifas de luz y gas.

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