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¿Qué tarifa de luz contratar si viajas mucho por trabajo y apenas estás en casa?

Qué tarifa contratar si viajas mucho por trabajo

Pasar semanas fuera de casa por viajes de negocios, reuniones o proyectos temporales es una realidad muy común para miles de profesionales. Al volver de un viaje de trabajo, lo último que deseas es encontrarte con una factura eléctrica desorbitada por una vivienda que ha estado prácticamente vacía. Si apenas pisas tu hogar durante la semana, es fundamental entender cómo se compone tu factura y qué opciones existen para evitar pagar de más

Con la tarifa adecuada y algunos ajustes sencillos, puedes reducir ese gasto de forma significativa. En este artículo te explicamos por qué ocurre esto y qué opciones tienes para optimizar tu factura, tanto en la parte variable como en la fija.

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¿Por qué mi factura no baja, aunque no esté en casa? 

La respuesta está en la estructura de tu factura de la luz. Esta, además de reflejar la la energía que consumes (los kilovatios hora o kWh), incluye también un término de potencia, una cantidad fija que pagas cada mes independientemente de si enciendes o no un solo interruptor. 

Se trata del precio que pagas por estar conectado a la red y tener la posibilidad de encender tus electrodomésticos. Se calcula multiplicando los kilovatios (kW) de potencia que tienes contratados por el precio del kW y por los días del período de facturación. Incluso si bajas los plomos antes de salir de viaje, el término de potencia se seguirá cobrando íntegro.

El término fijo puede suponer entre el 30 % y el 40 % del total de tu factura. Y eso significa que, aunque no uses prácticamente nada de electricidad durante semanas, seguirás pagando ese porcentaje mes a mes. Por lo tanto, tu estrategia de ahorro debe centrarse en encontrar una tarifa que reduzca este impacto o que se adapte con total flexibilidad a los pocos momentos en los que sí estás en el hogar.

Además, otro factor que alimenta el recibo cuando la vivienda está vacía es el consumo en standby o consumo fantasma. Aparatos como el router, el microondas, la televisión o los cargadores enchufados siguen demandando energía, aunque no los utilices activamente.

¿Qué tipo de tarifa te conviene más si viajas por trabajo?

Dado que tu consumo real de energía es bajo, pero el término fijo sigue ahí, la clave está en elegir una tarifa que combine un término de potencia competitivo con un precio del kWh que se adapte a tus momentos de uso. Estas son las opciones que mejor encajan con tu perfil:

  • Tarifa Ahorro Potencia: si viajas mucho y tu prioridad es reducir la parte fija de la factura, esta es, probablemente, tu mejor opción. Está diseñada exactamente para perfiles como el tuyo, ya que su término fijo es muy competitivo en sus dos tramos (punta y valle), lo que significa que pagas menos cada mes solo por tener la luz contratada, aunque no estés en casa. Además, el precio del kWh es fijo durante 12 meses, así que cuando vuelves del viaje y usas los electrodomésticos, tampoco tienes sorpresas en el consumo.
  • Tarifa Discriminación Horaria: si tus viajes te permiten estar en casa principalmente a partir de la tarde-noche y durante los fines de semana, puedes aprovechar los periodos más baratos establecidos por el sistema eléctrico. Con precios de energía optimizados según tres periodos (punta, llano y valle). Al tener la posibilidad de contratar dos potencias diferentes en un mismo día (por ejemplo, más potencia por la noche para tus electrodomésticos y menos durante el día cuando estás viajando).
  • Tarifa 10H Con Descuento: si cuando no estás viajando sabes perfectamente qué días y a qué horas vas a estar en casa (por ejemplo, teletrabajas siempre los viernes o pasas los fines de semana completos en tu hogar), esta opción te permite personalizar tu ahorro. Disfrutas de un 50 % de descuento durante las 10 horas que tú elijas cada día o semana.
  • Tarifa Indexada: si tienes un consumo muy bajo y no te importa que el precio del kWh varíe en función del mercado eléctrico, esa opción puede ser interesante. Al estar vinculada a la evolución del mercado mayorista, en los periodos en que la electricidad está más barata (habitualmente de madrugada o en días de alta producción renovable), pagarás menos. 
  • Tarifa Sin Horarios: si tus viajes de trabajo son impredecibles y cuando regresas a casa no quieres estar pendiente del reloj para poner la lavadora, cocinar o encender la calefacción, una tarifa de precio fijo te dará la tranquilidad que necesitas.

Otras estrategias para disminuir tu factura de la luz

Elegir bien la tarifa es el primer paso, pero hay otras acciones complementarias que pueden marcar una diferencia real en tu factura mensual.

  • Termostatos inteligentes: no dejes la calefacción o el aire acondicionado encendidos "por si acaso". Con un termostato inteligente puedes encender la climatización desde el móvil mientras vas en el taxi de vuelta del aeropuerto.
  • Elimina el modo Standby (consumo fantasma): regletas inteligentes o enchufes programables te permitirán apagar por completo dispositivos como la televisión, el router, el microondas o la cafetera mientras estás de viaje. El consumo fantasma puede representar hasta un 10 % de la energía consumida en un hogar.
  • Optimiza la nevera: si vas a pasar más de una semana fuera, intenta consumir los alimentos perecederos antes de irte y deja el frigorífico en "modo vacaciones" (muchos modelos modernos lo permiten para mantener el congelador, pero reducir la potencia de la nevera al mínimo).
  • Revisa el estado de tu tarifa actual: es posible que tu tarifa ya no sea la más competitiva del mercado. Compara opciones y cambia si encuentras algo mejor.

¿Compensa bajar la potencia contratada para disminuir la factura?

Si viajas mucho y tu uso de electrodomésticos es limitado, bajar la potencia contratada puede ser una de las medidas más eficaces para reducir el término fijo. Cada kilovatio que reduzcas puede suponer un ahorro de entre 50 y 60 euros al año, y el trámite de bajada tiene un coste regulado de apenas unos 10 euros (IVA incluido).

Antes de solicitarlo, comprueba cuál es tu pico máximo de consumo real accediendo al área de clientes de tu distribuidora eléctrica. Allí podrás ver el historial de potencia demandada mes a mes. Si tu máximo nunca ha superado, por ejemplo, 3 kW y tienes contratados 4,6 kW, tienes margen para reducirla sin riesgo de que salte el interruptor de control de potencia (ICP).

También puedes aprovechar las tarifas, como las de Repsol, que te ofrecen la posibilidad de elegir dos potencias diferentes en las horas punta (8 a 24h) y las horas valle (0 a 8h, fines de semanas y festivos).

Eso sí, ten en cuenta que bajar la potencia es una decisión permanente. Volver a subirla es considerablemente más caro (puede costar entre 45 y 60 euros por cada kW adicional), así que asegúrate de que la nueva potencia será suficiente para cuando tengas visitas, uses el aire acondicionado o conectes varios electrodomésticos a la vez.

Así, viajar mucho por trabajo no tiene por qué significar pagar más en tu factura de la luz. Para los profesionales con alta movilidad, la clave del ahorro está en optimizar el término fijo de potencia o en adaptar los horarios de facturación a los momentos reales en los que se disfruta de la vivienda. Analiza tus hábitos, calcula tus días de estancia media y elige la tarifa más adecuada para tu situación.