Número de habitantes
El número de personas que viven en un hogar es otro factor decisivo. Cuantos más habitantes convivan, mayor es la probabilidad de que varios electrodomésticos funcionen al mismo tiempo, incrementando la demanda de potencia.
¿Qué potencia de luz necesita una persona que vive sola?
Para una persona que vive sola en un apartamento o piso pequeño (hasta 50-80 m²), con un uso responsable de la energía y sin sistemas de climatización eléctrica, una potencia de 2,3 kW a 3,45 kW suele ser más que suficiente.
Si se utilizan electrodomésticos de mayor consumo de forma habitual, como el horno o la vitrocerámica, se recomienda optar por 3,45 kW para tener un margen de seguridad.
¿Qué potencia de luz necesita una pareja?
Una pareja que comparte una vivienda de entre 50 y 80 m² con equipamiento estándar necesita, por lo general, entre 3,45 kW y 4,6 kW.
Si se usan electrodomésticos de mayor consumo de forma simultánea o si la vivienda dispone de aire acondicionado, conviene contratar 4,6 kW para evitar cortes de suministro en los momentos de mayor uso.
¿Qué potencia de luz necesita una familia de 3 o 4 personas?
Una familia de 3 o 4 personas en una vivienda de entre 80 y 140 m² con equipamiento completo (lavadora, lavavajillas, horno, aire acondicionado…) necesita habitualmente entre 4,6 kW y 6,9 kW.
Para casas grandes con climatización activa y varios electrodomésticos en uso simultáneo, la potencia recomendada se sitúa en 5,75 kW o 6,9 kW.
¿Qué potencia de luz necesita una persona que teletrabaja?
El teletrabajo incrementa el consumo eléctrico durante el día, ya que implica tener encendidos de forma prolongada el ordenador, pantallas, el router y, en muchos casos, la climatización.
Para una persona que teletrabaja sola, se recomienda al menos 3,45 kW. Si el equipo de trabajo incluye varios dispositivos o si se combina con otros electrodomésticos de alta demanda durante la jornada, lo más conveniente es contratar 4,6 kW.
¿Qué potencia de luz necesita una persona que no está apenas en casa?
Si pasas pocas horas en el hogar y tu consumo se limita a iluminación, frigorífico y pequeños electrodomésticos puntuales, 2,3 kW puede ser suficiente. Esta potencia mínima es ideal para reducir al máximo el término fijo de potencia en la factura, ya que no necesitas cubrir una demanda simultánea elevada.
Eso sí, si en algún momento incorporas nuevos aparatos, te recomendamos valorar subir a 3,45 kW para tener cierto margen.