4. Abre la tapa del depósito e introduce la manguera
Para abrir la tapa del depósito, en la mayoría de los vehículos tendrás que ejercer presión hacia dentro y girar el tapón en sentido contrario a las agujas del reloj.
A continuación, coge la manguera del surtidor correspondiente al combustible que necesitas e introdúcela firmemente en el depósito, asegurándote de que la parte metálica queda bien encajada.
Está programada para funcionar con seguridad cuando presionas el gatillo inferior, así que no tienes que preocuparte. Procura no dejar caer el combustible sobre tu coche o al suelo y, si sucede, avisa a un empleado y sigue sus instrucciones.
5. Fija la cantidad a repostar o llena el tanque
Solicita al personal que ajuste los litros y el tipo de combustible que necesitas, o selecciónalo tú mismo si repostas de forma autónoma. Revisa en la pantalla del surtidor que la cantidad y el precio coincidan con lo indicado.
Cuando cojas la manguera, debes colocar toda su parte metálica en el tanque. Está programada para funcionar con seguridad cuando presionas el gatillo inferior, así que no tienes que preocuparte. Procura no dejar caer el combustible sobre tu coche o al suelo y, si sucede, avisa a un empleado y sigue sus instrucciones.
Durante el repostaje, ningún ocupante debe entrar o salir del vehículo hasta completar la carga. No llenes completamente el depósito para evitar derrames.
6. Retira la manguera y cierra bien el tapón
Al terminar de repostar, coloca correctamente el boquerel en su soporte y cierra con cuidado el tapón del depósito. Tras abonar el combustible, conduce con precaución hasta incorporarte de nuevo a la carretera.