4 consejos para proteger tu coche eléctrico en invierno
Preparar tu coche eléctrico para el invierno no requiere de grandes conocimientos técnicos. Basta con incorporar cuatro hábitos sencillos (difundidas por AAA) que, combinados, pueden recuperar una parte muy importante de la autonomía que el frío te quitaría.
Preacondiciona el habitáculo mientras el coche está enchufado
El preacondicionamiento es, con diferencia, el truco más eficaz para combatir el frío en un coche eléctrico. Consiste en programar el vehículo para que caliente tanto la batería como el interior antes de desconectar el cargador. De esta forma, la energía necesaria para ese calentamiento proviene de la red eléctrica, no de la batería que necesitas para conducir.
La mayoría de los coches eléctricos actuales permiten programar el preacondicionamiento desde la aplicación del fabricante. Configúralo para que empiece entre 20 y 30 minutos antes de tu hora habitual de salida. El resultado es inmediato; saldrás con el habitáculo ya caliente, los cristales desempañados y la batería a su temperatura óptima, sin haber gastado un solo kilovatio de tu autonomía.
Utiliza la bomba de calor y los asientos calefactables
Si tu coche dispone de bomba de calor, actívala como sistema de climatización principal en invierno. A diferencia de las resistencias eléctricas tradicionales, que generan calor consumiendo grandes cantidades de energía, la bomba de calor traslada el calor del exterior hacia el interior de forma mucho más eficiente. Los datos de Recurrent indican que los coches con bomba de calor conservan alrededor de un 10 % más de autonomía a temperaturas de congelación frente a los equipados con calefacción por resistencias.
Como complemento, usa los asientos calefactables y el volante calefactable cuando estén disponibles. Calentar directamente el cuerpo del conductor y los ocupantes consume bastante menos energía que elevar la temperatura de todo el volumen de aire del habitáculo.
Combinar ambas opciones es la estrategia más eficiente para viajar caliente y llegar lejos.
Aparca en lugares resguardados siempre que sea posible
La temperatura de partida de la batería influye directamente en su rendimiento. Cuanto más fría esté la batería antes de arrancar, más tiempo y más energía necesitará para alcanzar su rango de trabajo óptimo. Por eso, aparcar en un garaje cubierto, aunque sea a unos pocos grados por encima de la temperatura exterior, marca una diferencia real.
Además, mantener la presión correcta de los neumáticos es especialmente importante en invierno, pues el frío reduce la presión de forma natural, lo que aumenta la resistencia al rodamiento y, con ella, el consumo de la batería.
Comprueba la presión regularmente en esta época del año. Si quieres saber más sobre cómo cuidar los componentes de tu eléctrico a lo largo del año, consulta nuestro artículo sobre el mantenimiento del coche eléctrico.
Planifica tus rutas y paradas de recarga con antelación
En invierno, la planificación del viaje es más importante que nunca. Asumir de antemano que tu autonomía real será entre un 20 % y un 25 % menor que la indicada en condiciones normales te permitirá calcular mejor cuándo y dónde necesitas recargar, sin llegar a una situación de estrés por batería baja.
Localiza con antelación los puntos de recarga disponibles en tu ruta y prioriza las paradas en cargadores rápidos. Si tu coche permite el preacondicionamiento de la batería antes de llegar al cargador, actívalo. Una batería precalentada acepta más potencia de carga desde el primer momento, reduciendo el tiempo de espera.
Planifica tus paradas gracias a Waylet y conoce antes de tu viaje los puntos donde poder realizar una recarga eléctrica.