¿Qué pasa si no se cambia el líquido de frenos?
No cambiar el líquido de frenos a tiempo aumenta el riesgo de accidente en carretera. Con el paso del tiempo, este líquido absorbe humedad del ambiente, lo que reduce su punto de ebullición y afecta su capacidad de respuesta, es decir, la eficacia del frenado disminuye y aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo, sobre todo en situaciones de frenado prolongado o de emergencia.
En casos extremos, el líquido puede hervir dentro del sistema, generando burbujas de vapor que impiden una transmisión adecuada de la presión. Esto provoca una sensación de pedal esponjoso y, en situaciones críticas, una pérdida parcial o total de la capacidad de frenado.
Además, un líquido contaminado puede corroer componentes internos del sistema de frenos, como cilindros, bombas y pinzas, acelerando su desgaste y generando costosas reparaciones.
Por eso, cambiar el líquido de frenos es esencial para garantizar una frenada segura, eficiente y confiable en todo momento.