¿Cómo hacer la puesta a punto del coche para verano?
Esta es una cuestión que no debe quedar relegada a un segundo plano, dado que es esencial para evitar que te quedes tirado. La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil tiende a realizar más controles durante los desplazamientos en épocas de verano. El objetivo es corroborar qué neumáticos, lunas, señalización y luces están en condiciones adecuadas.
Cuando detectes cualquier avería en este sentido, ten en cuenta que la multa puede ser de hasta 500 euros, según la DGT. Pero, por encima de eso, recuerda que estás poniendo en peligro tu vida y la de quienes viajan contigo. Evítalo acudiendo a un taller o a una estación de servicio Repsol, que dispone del equipamiento necesario para la puesta a punto.
Revisión del nivel de aceite del motor
El lubricante es esencial para minimizar la fricción entre las partes móviles del motor. En verano, las altas temperaturas hacen que el aceite se vuelva más fluido y pierda viscosidad, lo que puede reducir su capacidad para formar una película protectora entre las piezas metálicas. Por eso, antes de un viaje largo en verano, es especialmente importante revisar tanto el nivel como el estado del aceite.
Conviene que lo revises en frío (insertando la varilla en el depósito, sacándola y volviéndola a insertar para extraerla de nuevo). Verifica que el nivel se encuentra entre las marcas correspondientes al máximo y al mínimo.
Para el verano, los aceites 100 % sintéticos son los más recomendados, ya que soportan mejor las temperaturas extremas sin degradarse. Si tu vehículo lo permite, opta por viscosidades como 5W-40 o 10W-40, que ofrecen una película lubricante más estable bajo el calor. En cualquier caso, consulta siempre el manual del fabricante para elegir el aceite adecuado para tu motor.
Presión y estado de los neumáticos
Los dibujos que incluyen aumentan la adherencia al terreno y disminuyen la posibilidad de deslizamiento. La profundidad idónea es de 2,5 milímetros, y por debajo de 1,6 no está permitido circular.
Un aspecto especialmente crítico en verano es la presión: el calor aumenta la presión del aire en los neumáticos (aproximadamente 0,1 bar por cada 10 °C de incremento de temperatura).
Por eso, comprueba la presión siempre en frío, antes de comenzar el trayecto, siguiendo las indicaciones del fabricante (lo verás en el manual o en la pegatina del marco de la puerta del conductor). Circular con los neumáticos sobreinflados o desinflados en verano aumenta considerablemente el riesgo de reventón en carretera.
Revisa también que no hay abultamientos ni grietas en los flancos, señales inequívocas de que el neumático debe sustituirse antes de salir.
Líquido de frenos y estado de las pastillas
El líquido de frenos está situado en la parte delantera del vehículo, junto con los demás depósitos. Es clave para que el sistema de frenado funcione correctamente. Si el líquido de frenos está en niveles bajos, incrementa la distancia de frenado de manera peligrosa. Debe encontrarse entre los límites de máximo y mínimo.
Además del nivel, presta atención al estado de las pastillas de freno. En verano, los descensos de puerto o las largas rectas de autovía a alta velocidad someten al sistema de frenado a un esfuerzo extra.
Si notas ruidos metálicos al frenar, vibración en el pedal o que el coche tira hacia un lado al frenar, es señal de que las pastillas deben revisarse o sustituirse antes de emprender el viaje.
Sistema de refrigeración y aire acondicionado
El sistema de refrigeración del motor es uno de los más exigidos en verano. Comprueba que el nivel del líquido refrigerante/anticongelante (en frío) esté entre las marcas de mínimo y máximo del depósito de expansión. Un nivel bajo puede provocar el sobrecalentamiento del motor, con las costosas consecuencias que eso implica.
En cuanto al aire acondicionado, verifica que enfría correctamente antes de salir. Pide que lo inspeccionen cada 10.000 kilómetros y que lo hagan también en las revisiones del coche.
Procura que verifiquen las condiciones del evaporador, la válvula de expansión y el compresor. Un aire acondicionado en mal estado no solo reduce el confort, sino que puede aumentar el cansancio al volante y, con ello, el riesgo de accidente.