Consejos para reducir el consumo de tus radiadores
Queremos darle una vuelta a la manera en la que vas a usar el radiador este año, sobre todo, cuando lleguen noviembre y diciembre. ¿Qué pautas debes tener en cuenta para que la factura de la luz no se dispare?
Evita cubrirlo con ningún textil
Dejar una toalla o una manta sobre el radiador para que se calienten mientras funciona parece inofensivo, pero no lo es. Al taparlo, bloqueas la circulación de aire que el propio aparato necesita para no sobrecalentarse, el calor se acumula en el tejido en lugar de repartirse por la estancia y, si el textil es inflamable, puede llegar a prender.
Por eso los fabricantes incluyen el símbolo «NO CUBRIR» y recomiendan mantener la ropa a un mínimo de 25 cm. Si quieres calentar toallas, usa un radiador toallero, el único emisor diseñado para ese uso.
Modera la temperatura uno o dos grados
Según el IDAE, cada grado de más en la vivienda dispara el consumo un 7 %. Prográmalo para que se encienda solo cuando vayas a estar en casa y apágalo por la noche, ya que dormirás igual de bien con 15-17 ºC.
Purgar los radiadores antes del invierno
Con el paso del tiempo, el aire se acumula dentro del circuito de agua y reduce la eficiencia del radiador, por lo que notarás que la parte superior se queda fría mientras la inferior calienta con normalidad.
Purgar los radiadores al inicio de la temporada —soltando el tornillo de purga hasta que salga agua sin burbujas— garantiza que funcionen al máximo rendimiento y no consuman energía de más.
Instala válvulas termostáticas para moderar la temperatura
Las válvulas termostáticas permiten regular la temperatura de cada radiador de forma independiente. Así, puedes mantener más calor en el salón y reducirlo en habitaciones que uses menos, evitando un gasto innecesario estancia por estancia. Su instalación es sencilla y la inversión se amortiza rápidamente en la factura del gas o la luz.