Secadora
La secadora es uno de los electrodomésticos de mayor consumo por uso, ya que genera calor durante ciclos prolongados. Su gasto se sitúa en torno a 250 - 300 kWh al año, aunque varía mucho según la frecuencia de uso y la eficiencia del modelo.
Si quieres profundizar más sobre el gasto que supone poner en marcha este electrodoméstico y qué factores aumentan su gasto, lee nuestro artículo sobre el consumo de la secadora.
Lavadora
En este caso, tendrás que tener en cuenta el programa utilizado y la temperatura del agua. Entonces, ¿cuál es el consumo de una lavadora?
- Con un programa de agua fría, el consumo aproximado es de 700 Wh por lavado.
- A 30 °C, el consumo puede aumentar hasta 1.200 Wh por ciclo.
- Si se utiliza un programa de 40 °C o superior, el gasto energético puede situarse entre 1.500 y 2.000 Wh por lavado.
Revisa también la mejor hora para ahorrar energía con tu lavadora y descubre cuándo es más barato utilizarlo.
Lavavajillas
Su consumo energético dependerá del programa de lavado qué utilices:
- El programa eco, puede situarse en un gasto de alrededor de los 900 W-1.000 Wh por ciclo.
- Un ciclo de lavado intensivo, con alta potencia y temperatura, puede llegar a consumir hasta 1.500 - 1.600 Wh por lavado.
Te aconsejamos utilizar siempre programas ECO y cargado al completo para que te beneficies de un ahorro energético notable. Descubre más sobre cuánto consume un lavavajillas en nuestro blog y ahorra en tus facturas con nuestros consejos de uso.
Horno
Al igual que ocurre con los demás electrodomésticos, la temperatura es un factor determinante para que el gasto se dispare. De manera general, el consumo de un horno eléctrico se encuentra entre 1.000 W y 1.500 W en una hora. Claro está, la eficiencia del aparato y el tiempo de uso también se tienen en cuenta para calcular su consumo.
Ordenador
La clave para saber cuánto consume un ordenador es conocer la potencia de la fuente de alimentación que utilice. Cuanto más antiguo, mayor será su consumo. Para darte un dato aproximado, te diremos que su gasto se sitúa entre los 200 y los 300 W. Esto significa que durante ocho horas de trabajo gasta 1.600 - 2.400 Wh.
Televisión
El consumo de una televisión depende de factores como su tecnología (LED, OLED), el tamaño en pulgadas y las horas de uso. Aunque los modelos LED actuales son bastante eficientes, una televisión de tamaño medio puede consumir entre 80 W y 150 W, lo que puede traducirse en 700 a 1.000 Wh diarios si se utiliza varias horas al día.
Tampoco hay que olvidar el "consumo fantasma", que es la energía que algunos aparatos siguen utilizando cuando permanecen en modo de espera (stand-by).
Para una información más detallada del gasto energético de este dispositivo, puedes consultar nuestro artículo sobre cuánto consume una televisión.
Microondas
Un microondas sencillo puede gastar entre 1.000 W y 1.500 W en funcionamiento. Los modelos más potentes pueden elevar este consumo hasta los 3.500 W. Si solo lo utilizas para calentar, lógicamente el consumo será bajo. Si, además, cocinas con él, será mucho más elevado.
Ten en cuenta que este aparato suele utilizarse muchas veces, pero con usos muy cortos. Descubre cuál es el consumo de un microondas y los mejores tips para reducir su gasto.
Aire acondicionado y calefacción eléctrica
Los equipos de climatización también pueden tener un impacto importante en el consumo eléctrico:
- El aire acondicionado ttiene una potencia habitual de entre 800 y 1.200 W en equipos tipo Split Inverter (los más comunes en los hogares españoles), aunque los modelos más antiguos o portátiles pueden llegar a los 2.000-2.500 W; su consumo anual puede ir desde los 300-450 kWh con un uso moderado hasta superar los 1.000 kWh con un uso intensivo, por lo que mantener el termostato entre 24 °C y 26 °C, optar por la tecnología Inverter y realizar un buen mantenimiento del equipo ayudan a reducir el gasto. Puedes consultar más información sobre cuánto consume un aire acondicionado y qué factores influyen en su gasto energético.
- La calefacción eléctrica mediante radiadores o convectores convencionales tiene una potencia habitual de entre 1.500 y 2.000 W y su consumo suele ser considerablemente más alto, entre 700 y 1.200 kWh al año por radiador durante la temporada de invierno, aunque si se realiza mediante aerotermia o bomba de calor el gasto puede reducirse a una tercera o cuarta parte gracias a su mayor eficiencia. Por ello, ajustar el termostato (idealmente entre 19 °C y 21 °C), mejorar el aislamiento de la vivienda y aprovechar los modos de ahorro son claves para reducir el consumo.