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Los 7 hábitos que más disparan tu factura de luz (y cómo corregirlos sin dramas)

Hábitos que aumentan la factura de la luz

¿Llega la factura de la luz y te sigue sorprendiendo? No siempre se trata de subidas de precio o tarifas poco competitivas. En muchos casos, el verdadero problema está en los pequeños hábitos del día a día que, sin que te des cuenta, se acumulan y se convierten en un gasto innecesario. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), un hogar español consume de media unos 3.487 kWh al año, y una parte significativa de esa energía se desperdicia por costumbres que son muy fáciles de cambiar. 

En este artículo te contamos cuáles son los 7 hábitos que más encarecen tu factura eléctrica y qué puedes hacer para corregirlos sin necesidad de grandes sacrificios.

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1. El consumo fantasma: mantener los aparatos en 'stand by'

El piloto rojo de la televisión, la pantalla digital del microondas o la consola de videojuegos en modo de suspensión parecen inofensivos, pero no lo son. Todos ellos están consumiendo electricidad en este momento, aunque no los estés usando. Es lo que se conoce como consumo fantasma o consumo en stand by, y representa entre el 7 % y el 11 % del consumo eléctrico total de tu hogar.

Según los datos del IDAE, el consumo fantasma puede suponer un gasto de hasta 50 € al año de media, y en hogares con muchos dispositivos conectados, esa cifra puede llegar a los 180 €. 

Cómo corregirlo:

La solución más práctica y económica es agrupar tus dispositivos electrónicos en regletas con interruptor. De esta forma, con un solo clic al irte a dormir o al salir de casa, apagarás por completo varios aparatos a la vez. 

También puedes optar por enchufes inteligentes programables para automatizar este proceso sin ningún esfuerzo.

2. Dejar los cargadores enchufados (aunque no estén cargando nada)

Es uno de los hábitos más extendidos. Enchufas el cargador del móvil, se termina la carga y… el cargador se queda en la pared. Los cargadores modernos consumen muy poco en vacío, entre 0,1 W y 0,3 W, pero la clave está en que en casa no tenemos uno solo, hay cargadores de móvil, de tableta, de auriculares, de portátil… Y su consumo acumulado, sumado al del resto de dispositivos en stand by, sí puede tener un impacto real en tu factura.

Además, más allá del gasto energético, dejar cargadores de baja calidad enchufados de forma permanente puede suponer un riesgo de sobrecalentamiento.

Cómo corregirlo: 

Adquiere el hábito de retirar el cargador del enchufe cuando el dispositivo ya esté cargado. Si te resulta difícil acordarte, puedes conectar todos los cargadores a una misma regleta con interruptor y apagarla al irte a dormir. Un pequeño gesto que, sumado al resto de medidas, marca la diferencia.

3. Poner la calefacción o el aire a temperaturas extremas

La climatización es el mayor consumidor de energía en el hogar español, ya que representa casi la mitad del gasto eléctrico anual. Y uno de los errores más frecuentes es fijar temperaturas demasiado altas en invierno o demasiado bajas en verano. Por cada grado de más o de menos, el consumo energético aumenta un 7 % aproximadamente.

Poner la calefacción a 25 °C en pleno enero porque "así entra en calor antes" no funciona. El sistema no calienta más rápido, simplemente trabaja más tiempo y consume más. Lo mismo ocurre con el aire acondicionado a 17 °C en agosto. Además, los equipos trabajan sobreforzados, lo que reduce su vida útil.

Cómo corregirlo: 

La clave está en buscar el confort térmico eficiente. 

El uso de termostatos inteligentes te ayudará a programar la climatización solo cuando realmente la necesites.

4. Ventilar la casa en las horas de más calor o frío

Ventilar la casa es necesario para la salud y la higiene del hogar, pero hacerlo en el momento equivocado puede tirar por la borda todo el trabajo de tu sistema de climatización. 

Si en verano abres las ventanas a las tres de la tarde, cuando el calor es más intenso, estás dejando entrar el aire caliente justo cuando tu aire acondicionado está trabajando a pleno rendimiento. En invierno ocurre lo contrario, si dejas las ventanas abiertas durante horas en los momentos más fríos del día, la calefacción tendrá que volver a calentar toda la estancia desde cero.

Cómo corregirlo: 

Adapta la ventilación al clima exterior:

  • En verano, ventila tu casa por la mañana temprano o por la noche, cuando las temperaturas son más bajas. 
  • En invierno, aprovecha las horas centrales del día, cuando el sol calienta más, para abrir las ventanas entre 10 y 15 minutos. Es suficiente para renovar el aire sin perder el calor acumulado. 

También es recomendable apagar la calefacción o el aire antes de abrir las ventanas para ventilar, y no dejar que funcionen al mismo tiempo.

5. Poner lavadoras y lavavajillas sin que estén llenos del todo

Cada vez que pones la lavadora o el lavavajillas a media carga estás consumiendo prácticamente la misma energía y agua que si los hubieras puesto llenos. Es decir, estás pagando el 100 % del gasto para lavar el 50 % de la ropa o los platos. Si este hábito se repite varias veces a la semana, el impacto en tu factura es considerable.

A esto hay que sumarle que lavar con agua caliente multiplica el gasto. El 90 % de la energía que consume una lavadora se destina exclusivamente a calentar el agua. Los programas a 30 °C o en frío limpian perfectamente en el día a día y suponen un ahorro significativo.

Cómo corregirlo:

Espera siempre a tener la carga completa antes de poner el electrodoméstico en marcha. Asimismo, aprovecha las ventajas de los programas de bajo consumo eléctrico utilizando siempre el modo ECO de tus electrodomésticos, diseñados para optimizar el gasto de agua y energía gracias a ciclos más largos, pero a menor temperatura.

6. Abrir la puerta del horno para revisar la cocción

Cada vez que abres la puerta del horno para comprobar cómo va el bizcocho, la pizza o el asado, la temperatura interior del horno cae entre 20 °C y 30 °C, lo que obliga al aparato a volver a alcanzar la temperatura programada gastando más energía. Según los expertos en eficiencia energética, se estima que cada apertura innecesaria supone una pérdida de aproximadamente el 20 % de la energía acumulada en ese momento.

Cómo corregirlo: 

Utiliza la luz interior y el cristal del horno para vigilar la cocción sin abrir la puerta. Si necesitas comprobar la temperatura interna de un alimento, usa un termómetro de cocina. Además, aprovecha el calor residual del horno y apágalo entre 5 y 10 minutos antes de que termine la cocción; el calor acumulado será suficiente para terminar el proceso. 

También puedes valorar el uso de la freidora de aire para elaboraciones pequeñas, ya que es mucho más eficiente energéticamente para raciones individuales.

7. Iluminar tu casa con bombillas antiguas en lugar de LED

Aunque las bombillas incandescentes tradicionales ya no se comercializan, todavía quedan muchos hogares con bombillas halógenas o de bajo consumo obsoletas en zonas de paso o flexos de estudio. Estas tecnologías antiguas transforman la mayor parte de la electricidad en calor y no en luz, siendo sumamente ineficientes.

El cambio puede parecer una inversión inicial, pero la amortización es muy rápida. Una bombilla LED de 9 W ofrece la misma luminosidad que una incandescente de 60 W. Si tienes 20 puntos de luz en casa y los cambias todos a LED, el ahorro puede ser muy notable en la factura mensual.

Cómo corregirlo: 

Sustituye paulatinamente las luminarias antiguas de tu hogar por bombillas de tecnología LED. Al dar el paso y apostar por las luces LED, conseguirás una reducción del consumo de iluminación de hasta un 80 %, disfrutarás de una vida útil mucho más larga para tus bombillas y obtendrás una luz de mejor calidad y encendido instantáneo.

Cambiar la tarifa de la luz, el siguiente paso para un ahorro máximo

Corregir estos 7 hábitos cotidianos te permitirá recortar el desperdicio de energía de forma drástica en tu día a día. 

Sin embargo, para consolidar un ahorro real y duradero, es fundamental que pagues el precio justo por la energía que consumes. De nada sirve ser el consumidor más eficiente si estás atrapado en un contrato con precios desactualizados o condiciones que no se adaptan a tus horarios y rutinas reales de consumo. En muchos casos, un cambio de tarifa puede traducirse en un ahorro significativo al mes sin modificar en absoluto tu forma de consumir. Existen diferentes tarifas de luz que se adaptan a los hábitos de consumo energético de cada hogar.

Pequeños cambios de hábito, aplicados de forma constante, tienen un impacto real en tu factura.  Al desconectar los aparatos que no usas, ajustar el termostato a valores razonables, llenar tus electrodomésticos y revisar tu tarifa eléctrica, comprobarás que es posible reducir el importe de tu factura de la luz de forma constante. Si quieres seguir descubriendo formas de ahorrar energía en casa, no te pierdas nuestros 10 consejos para ahorrar energía en casa.