2. Dejar los cargadores enchufados (aunque no estén cargando nada)
Es uno de los hábitos más extendidos. Enchufas el cargador del móvil, se termina la carga y… el cargador se queda en la pared. Los cargadores modernos consumen muy poco en vacío, entre 0,1 W y 0,3 W, pero la clave está en que en casa no tenemos uno solo, hay cargadores de móvil, de tableta, de auriculares, de portátil… Y su consumo acumulado, sumado al del resto de dispositivos en stand by, sí puede tener un impacto real en tu factura.
Además, más allá del gasto energético, dejar cargadores de baja calidad enchufados de forma permanente puede suponer un riesgo de sobrecalentamiento.
Cómo corregirlo:
Adquiere el hábito de retirar el cargador del enchufe cuando el dispositivo ya esté cargado. Si te resulta difícil acordarte, puedes conectar todos los cargadores a una misma regleta con interruptor y apagarla al irte a dormir. Un pequeño gesto que, sumado al resto de medidas, marca la diferencia.