Tipos de placas para calentar agua en tu hogar
Cuando hablamos de placas para calentar agua, no existe una única tecnología. Hay dos grandes familias con características, ventajas y casos de uso distintos. Conocerlas te ayudará a tomar la mejor decisión según tus necesidades.
Placas solares térmicas
Las placas solares térmicas (también llamadas colectores solares) son la tecnología más antigua y la más eficiente específicamente para producir agua caliente. Su funcionamiento se basa en absorber la radiación solar y transmitir ese calor directamente a un fluido (agua o anticongelante) que circula por su interior, que posteriormente cede ese calor al agua del depósito acumulador.
Las principales ventajes de estos sistemas son:
- Mayor eficiencia térmica por metro cuadrado que los paneles fotovoltaicos para esta aplicación concreta.
- Coste de instalación generalmente inferior al de una instalación fotovoltaica completa para el mismo fin.
- Tecnología contrastada, con una vida útil de aproximadamente 20 años con un mantenimiento básico.
Su principal inconveniente es que solo sirven para calentar agua, no para generar electricidad.
Según datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), un sistema solar térmico bien dimensionado puede cubrir entre el 60 % y el 80 % de la demanda anual de agua caliente de una vivienda en España.
Placas solares fotovoltaicas
Los paneles solares fotovoltaicos convierten la radiación solar en electricidad, y esa electricidad puede destinarse, entre otros usos, a calentar el agua de tu hogar. Para ello, se conectan a un termo eléctrico o a un kit de diverter/derivador de excedentes, que prioriza el uso del agua caliente cuando hay producción solar.
La gran ventaja de este enfoque es su versatilidad, ya que la misma instalación fotovoltaica que de día calienta tu agua puede alimentar el resto de los electrodomésticos de tu hogar, y sus excedentes pueden volcarse a la red o almacenarse en baterías.
Entre las ventajas de los paneles fotovoltaicos para agua caliente destacan:
- Máxima versatilidad: la instalación sirve para todo el hogar, no solo para ACS.
- Posibilidad de acumular energía sobrante en baterías.
- Compatibilidad con termos eléctricos existentes mediante un simple diverter.
Sin embargo, su principal inconvenientes es que por cada kilovatio eléctrico producido, solo obtienes un kilovatio de calor (conversión 1:1), mientras que la solar térmica convierte el sol en calor de forma mucho más directa y eficiente.
Para una familia de 3-4 personas, se estima que con 2 paneles de unos 450 W (alrededor de 900 W pico) se puede cubrir gran parte de la demanda de ACS en los meses centrales del año en España. Puedes conocer más sobre la producción real de un panel en nuestro artículo sobre cuánta energía produce un panel solar.