¿De qué depende el precio de la electricidad?
El precio de la electricidad en la tarifa regulada es el resultado del equilibrio entre varios factores que operan simultáneamente en el mercado energético.
Oferta
La oferta de electricidad está determinada por los distintos players o actores que intervienen en la generación y distribución de energía.
- Generadores: las centrales de energía renovable (solares y eólicas), las plantas nucleares; y las centrales térmicas que utilizan combustibles fósiles.
- Operadores del sistema: quienes transportan la electricidad, como Red Eléctrica de España (REE).
- Distribuidoras: en España encontramos 5 (Endesa, Iberdrola, E-Redes Distribución (Grupo EDP), Unión Fenosa y Viesgo Distribución (EON)).
- Comercializadoras: empresas como Repsol que actúan de intermediarias y acercan la electricidad al consumidor final a través del OMIE.
Cada uno de estos contribuye a la cantidad de electricidad disponible en el mercado, lo que a su vez influye en el precio:
- Cuando la oferta es alta, especialmente de fuentes renovables, los precios suelen ser más bajos.
- Si hay limitaciones en la producción o si ciertas fuentes no están disponibles, los precios pueden subir.
Las energías más caras, como el gas, influyen en el precio final de la luz, aunque otras energías más baratas, como las renovables, también formen parte del mix energético.
Demanda
La demanda de electricidad fluctúa a lo largo del día, y su impacto en el precio se ve reflejado en las distintas franjas horarias.
- Durante las horas punta, la demanda es más alta.
- En las horas valle, la demanda es menor.
- Y en las horas llanas son los tramos de cambio.
Los días laborables, las olas de frío o calor y las actividades industriales disparan la demanda. En cambio, los fines de semana, festivos y las madrugadas presentan una demanda mucho menor, lo que abarata el precio.
Para más detalles sobre cómo funcionan estas franjas horarias, te invitamos a leer nuestro post sobre la discriminación horaria.
Energía renovable
La energía renovable como la solar o la eólica tiene un coste de generación muy bajo, lo que hace que, cuando hay mucha producción renovable disponible, el precio del mercado mayorista descienda considerablemente.
- Un día con fuerte viento o alta irradiación solar puede traducirse en horas con precios muy reducidos, e incluso en situaciones excepcionales de alta generación y baja demanda, llegar a precios negativos.
- Si las condiciones meteorológicas son adversas y la producción renovable cae, el sistema tiene que recurrir a otras fuentes más caras para cubrir la demanda, lo que eleva el precio final.
Precio del gas natural
Las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural para generar electricidad, son las que habitualmente cubren la demanda cuando las renovables no son suficientes. El precio internacional del gas natural influye de forma directa en el coste de la electricidad: cuando el gas sube, la luz tiende a encarecerse.
Además, el precio de los derechos de emisión de CO₂ también tiene un impacto significativo, ya que las centrales térmicas que emiten gases de efecto invernadero deben adquirir estos derechos en el mercado europeo.
Eventos inesperados
El mercado eléctrico es especialmente sensible a perturbaciones imprevistas que pueden desestabilizar temporalmente el equilibrio entre oferta y demanda:
- Averías o paradas no programadas de centrales nucleares o térmicas.
- Fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, temporales o sequías) que disparan la demanda o limitan la producción hidroeléctrica.
- Problemas en las interconexiones internacionales que reducen la capacidad de importar energía más barata de países vecinos.
- Crisis geopolíticas o de suministro de combustibles que encarecen el gas natural o el petróleo en los mercados globales.
Estos eventos pueden provocar subidas o bajadas bruscas y puntuales en el precio de la luz, con escaso margen de anticipación para el consumidor.