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Cuánto cuesta la luz en una casa que solo usas en verano o los fines de semana (y cómo pagar menos)

Cuánto cuesta la luz en una casa de verano o fin de semana

¿Tienes una casa en la playa, en el pueblo o en la montaña? Si es así y solamente la disfrutas en verano, en algún puente o los fines de semana, seguro que te has preguntado por qué te llega una factura de la luz (a veces cara) que no entiendes del todo. 

Una segunda residencia con una potencia media contratada puede costarte entre 225 y 420 € al año, aunque pases meses sin pisarla. Y la razón es que entre el 55 % y el 70 % de esa factura son costes fijos que pagas independientemente de lo que consumas.  La buena noticia es que, con unos pocos ajustes, puedes reducir considerablemente lo que pagas por esa segunda residencia a lo largo del año.

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¿Cuánto cuesta la luz en una segunda residencia? Estimación por tipo de uso

Antes de entrar en el detalle, aquí tienes una estimación orientativa para una segunda residencia típica con 4,6 kW contratados, que es una de las potencias más habituales en hogares españoles:

Si solo la usas en verano (aproximadamente 3 meses):

  • Costes fijos anuales (término de potencia + contador + impuestos): entre 180 y 240 €
  • Consumo variable en temporada (estimación de 300-400 kWh): entre 45 y 80 €
  • Total estimado: entre 225 y 320 € al añounos 19-27 € al mes de media

Si la usas los fines de semana durante todo el año:

  • Costes fijos anuales: entre 180 y 240 €
  • Consumo variable en fines de semana (estimación de 600-900 kWh al año): entre 90 y 180 €
  • Total estimado: entre 270 y 420 € al año → unos 22-35 € al mes de media

Estos importes son orientativos y pueden variar según la tarifa contratada, el precio del kWh en cada momento y los electrodomésticos que dejes conectados. Lo que sí es constante es que la mayor parte de tu factura anual corresponde a costes fijos, aunque la casa esté vacía. A continuación, te explicamos por qué.

Te asesoramos sobre la mejor tarifa energética para tu hogar

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El coste fijo: por qué pagas luz, aunque la casa esté vacía

Cuando miras tu factura de la luz, estés en el mercado libre o en el regulado, esta se divide en dos grandes bloques, lo que pagas por la energía que consumes (término de energía) y lo que pagas por el mero hecho de tener el suministro contratado (los costes fijos), ya que la red eléctrica tiene que estar disponible en todo momento. 

Aunque tu casa lleve meses cerrada, la infraestructura que la conecta al sistema (los transformadores, las líneas de distribución, los contadores) sigue activa y lista para darte suministro en el instante en que llegues y enciendas la luz. Ese servicio de «disponibilidad permanente» tiene un coste, y es lo que se refleja en los cargos fijos de tu factura. Incluso en una segunda residencia con consumo prácticamente nulo, esos cargos fijos pueden suponer cientos de euros al año.

Los dos principales componentes del coste fijo en tu factura son el término fijo o de potencia y el alquiler del contador, junto con otros cargos regulados.

El término de potencia

El término de potencia es el importe que abonas por la capacidad eléctrica disponible en casa, es decir, los kilovatios (kW) que has contratado. Lo pagas tanto si enchufas todo a la vez como si no enciendes absolutamente nada.

Se calcula con la fórmula:

Potencia contratada (kW) × Precio de potencia (€/kW·día) × Días facturados. 

Con la tarifa actual (la 2.0TD, que es la mayoritaria en hogares), puedes contratar dos niveles de potencia distintos:

  • Potencia punta (de lunes a viernes, de 8:00 a 00:00): el período más caro.
  • Potencia valle (fines de semana completos, festivos nacionales y noches de 00:00 a 08:00): el período más económico.

Si solo usas tu segunda residencia los fines de semana, aquí tienes una gran oportunidad de ahorro, ya que puedes bajar mucho la potencia punta (cuando la casa está vacía) y mantener una potencia cómoda en el período valle (cuando realmente la usas). Esto puede suponer un ahorro de más de 50 € al año solo en la parte fija de la factura.

Si quieres entender mejor cómo funciona la tarificación por períodos, en nuestro artículo sobre la tarifa de luz por horas lo explicamos con todo detalle.

El alquiler del contador y otros cargos fijos

Además del término de potencia, tu factura incluye otros conceptos que tampoco dependen de tu consumo:

  • Alquiler del contador inteligente: en torno a 0,81 €/mes (aproximadamente 1 € con impuestos incluidos). Es un coste pequeño pero ineludible si el equipo de medida no es de tu propiedad.
  • Impuesto sobre la electricidad: un porcentaje que se aplica sobre  el término de potencia y energía.
  • IVA: actualmente al 21 % (tipo general) sobre el total de la factura. Te contamos cómo afecta en nuestro artículo sobre la subida del IVA de la luz.

Sumando todos estos conceptos, si tienes contratada una potencia media habitual (4,6 kW), puedes estar pagando entre 15 € y 20 € al mes, aunque la casa esté vacía y nadie esté usando ningún electrodoméstico.

¿Merece la pena dar de baja la luz fuera de temporada?

Es una idea que a muchos propietarios se les pasa por la cabeza: «Si no voy a usarla en invierno, ¿por qué no doy de baja el contrato y me ahorro esos costes fijos?» La lógica parece sólida. Pero los números cuentan otra historia. Descubre más sobre la baja temporal de los suministros.

Los costes de volver a dar de alta el suministro

Dar de baja el suministro es gratuito. El problema llega cuando quieres volver a conectarlo. En ese momento, tienes que pagar los derechos de alta a la empresa distribuidora. Su importe depende de cuánto tiempo haya estado el suministro de baja:

  • Si la baja ha durado menos de 3 años: los derechos de extensión siguen vigentes, por lo que solo pagas derechos de acceso y enganche. Para una potencia de 4,6 kW, el coste total ronda los 120 € (IVA incluido).
  • Si la baja ha durado más de 3 años: los derechos de extensión caducan y hay que pagarlos íntegros, igual que en una vivienda nueva. Para 4,6 kW, el total puede alcanzar los 217 € (IVA incluido), sumando derechos de extensión (17,37 €/kW), derechos de acceso (19,70 €/kW) y el enganche fijo (9,04 €).

Además, si la instalación tiene más de 20 años o presenta deficiencias técnicas, la distribuidora puede exigir un nuevo boletín eléctrico, lo que añade entre 100 y 150 € al proceso.

Como puedes ver, si la casa va a estar cerrada durante 6-9 meses al año, la factura fija acumulada en ese período será similar o inferior al coste de volver a darte de alta. Solo tiene sentido dar de baja la luz si la vivienda va a estar sin uso durante más de 1-2 años.

Para cualquier trámite relacionado con el cambio de titularidad o la gestión del contrato, consulta nuestro artículo sobre cómo cambiar el nombre de la luz.

La alternativa: ajustar la potencia contratada al mínimo

En lugar de dar de baja el suministro, la estrategia más eficaz es ajustar la potencia contratada siempre que se adapte a las necesidades reales de la vivienda. Ten en cuenta que solo puedes solicitar un cambio de potencia al año. Por ello, es importante valorar si mantener una potencia reducida será suficiente también cuando vuelvas a utilizar la vivienda con normalidad.

 Si durante los periodos de menor uso únicamente dejas conectados equipos como la nevera, una potencia baja puede ser suficiente. En cambio, si cuando ocupes la vivienda vas a utilizar varios electrodomésticos de forma simultánea, quizá te interese mantener una potencia mayor para evitar cortes por exceso de demanda.

Si tienes dudas sobre por qué salta el diferencial cuando conectas varios aparatos a la vez, te lo explicamos en detalle.

Claves para pagar menos en tu segunda residencia

Una vez entendido cómo funciona la factura, estas son las tres palancas sobre las que puedes actuar para reducir tu gasto de forma real y sostenida.

Optimiza tu potencia contratada: paga solo por lo que necesitas

El primer paso es saber cuánta potencia necesitas realmente. Muchas segundas residencias mantienen potencias contratadas heredadas de años atrás que ya no responden al uso actual.

Para averiguar tu consumo real, accede al portal online de tu empresa distribuidora. Allí podrás consultar el historial del maxímetro, es decir, el pico máximo de potencia demandada en intervalos de 15 minutos durante el último año. Si ese pico nunca ha superado los 3,2 kW, no tiene sentido pagar por 5,75 kW.

En caso de usar la vivienda exclusivamente para fines de semana, puedes seleccionar la potencia mínima permitida por la distribuidora para el periodo punta y con una potencia más alta, que se adecue a tu consumo en el periodo valle.

¿No sabes cuántos consume una casa de media al año?  En nuestro artículo sobre cuántos kWh consume una casa tienes las referencias que necesitas para calcular tu caso.

Elimina el «consumo fantasma» al marcharte

El consumo en modo standby de los electrodomésticos puede suponer entre el 7 % y el 11 % de la factura total. En una segunda residencia, este gasto es especialmente injustificado porque no obtienes nada a cambio.

Antes de cerrar la casa, aplica esta rutina:

  • Apaga y desenchufa los televisores, cargadores, ordenadores y electrodomésticos que no vayas a necesitar. 
  • Desconecta el router si no tienes alarma vinculada a él.
  • Revisa el termo eléctrico: si tienes agua caliente por acumulador eléctrico, apágalo cuando te vayas.
  • Configura el termostato del frigorífico en modo ahorro si el aparato lo permite.

Con estos pasos puedes reducir el consumo variable prácticamente a cero durante los períodos de ausencia. Si buscas más ideas, en nuestros 10 consejos para ahorrar energía en casa tienes una guía completa.

Elige una tarifa adecuada

No todas las tarifas de luz son igual de rentables para una segunda residencia. Estas son las opciones  de Repsol que mejor se adaptan a este tipo de uso:

  • Tarifa Discriminación Horaria: ideal si usas la casa principalmente los fines de semana. Los sábados, domingos y festivos nacionales son 100 % período valle (el más barato). Pagas mucho menos por la potencia punta, que es cuando la casa está vacía.
  • Tarifa Sin Horarios: perfecta si quieres un precio fijo sin sorpresas. Precio del kWh fijo durante 12 meses, suba o no suba la luz. Sin permanencia.
  • Tarifa Tranquilísima: la mejor opción si buscas estabilidad a largo plazo. Precio fijo del kWh durante 5 años. Olvídate de los vaivenes del mercado. Incluye 40 € de bienvenida en saldo Waylet.
  • Tarifa Ahorro Potencia: pensada para quienes quieren reducir la parte fija de su factura. Término fijo muy competitivo y precio del kWh fijo durante 12 meses. Ideal cuando el consumo real es bajo durante muchos meses al año.
  • Tarifa Indexada: una buena alternativa si prefieres seguir el precio del mercado. El precio se ajusta a la evolución del mercado eléctrico. Puede ser ventajosa si tu consumo se concentra en épocas de precios bajos.
  • Tarifa Solar: si tu segunda residencia está en una zona con muchas horas de sol, instalar placas solares puede ser una decisión muy rentable. Esta tarifa combina un precio fijo del kWh con compensación de excedentes, para que la energía que no consumes se descuenta en tu factura.
  • Tarifa Batería Virtual: la opción más avanzada si tienes placas solares y quieres sacarles el máximo partido. Los excedentes que generes y no consumas se acumulan en euros para usarlos cuando los necesites. Especialmente útil en una segunda residencia donde la producción solar puede superar con creces el consumo real durante los meses de ausencia.

En Repsol te ayudamos a encontrar la tarifa de luz que mejor se adapta a tu segunda residencia y a tu perfil de consumo.